Eagleton y Amis: tirarse los trastos a la cabeza

Así serían las cosas: Terry Eagleton habría puesto a caer de un burro a Martin Amis. La cosa sería ya de por sí impactante, pero es que a ello se añade que ahora comparten terrenito en la Manchester Universit. Amis ha sido nombrado recientemente profesor de escritura creativa, mientras que Eagleton lo es de teoría cultural. Un choque de trenes, vamos.

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Todo habría empezado con la nueva introducción redactada por Eagleton con motivo de la reedición de Ideology: An Introduction (traducida por Paidós en 1997). Resulta, y así se ha publicado, que aquello no sería un prefacio al uso, sino la madre de todas las bombas académicas, un ataque ad hominen a su nuevo colega, quien habría rebajado su valioso apellido escribiendo sandeces propias de un matón del “British National Party”.  Buena parte de la diatriba es indirecta, a través de la figura paterna, Kingsley Amis, que habría sido  “a racist, anti-Semitic boor, a drink-sodden, self-hating reviler of women, gays and liberals”. Por si fuera poco,  “Amis fils has clearly learnt more from him than how to turn a shapely phrase”.

 El revuelo ha sido de aupa, por lo que Eagleton ha escrito un artículo (Rebuking obnoxious views is not just a personality kink) diciendo que no es un ataque personal, sino una disputa teórica: “I took Martin Amis to task for advocating the hounding of Muslims, but this has been reduced to an academic spat”.  Todo procedería, pues, de lo que Amis dijo en un texto de 2006 (The Age of Horrorism), donde Eagleton entiende que lo que proponía era hostigar a la comunidad musulmana británica. Alli decía el literato, entre otras cosas, que “the Muslim community will have to suffer until it gets its house in order. What sort of suffering? Not letting them travel. Deportation – further down the road. Curtailing of freedoms. Strip-searching people who look like they’re from the Middle East or from Pakistan … Discriminatory stuff, until it hurts the whole community and they start getting tough with their children…”. En fin, recomendaba medidas punitivas, fueran inocentes o culpables.  Ahí se cruza la citada introducción, señala Eagleton:

“In fact, I wrote so in a new introduction to my book Ideology: An Introduction, little suspecting that a volume that investigates Lukacs and Adorno would be seized upon by the Daily Express. The press last week resounded with the Amis-Eagleton row. But why? Because there were vital political issues at stake here? Not in the least. What caught the media’s eye was the fact that Amis and I are members of the same school of arts at Manchester University. It was the prospect of a senior common room punch-up (not that we have anything as posh as a senior common room at Manchester) that set even the broadsheet press slavering. The question of whether or not to insult a whole sector of the population was instantly reduced to a departmental spat (not that we have anything as dangerously autonomous as departments at Manchester)”.

Y concluye : “Is there a media conspiracy against me? You bet there is. The Sunday Times asked the Manchester University press office for a mugshot of me for its profile, and we graciously obliged. The paper then used the photo to draw a portrait that made me look a lot balder than I am. If that isn’t cause for litigation, I don’t know what is”.

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 Pero la polémica no se cerró en ese punto. Martin Amis ha tenido que lidiar y discutir con otros colegas, hasta que parece haberse hartado. El pasado viernes, el propio Amis remitió una carta a  The Guardian exponiendo su visión de los hechos, sobre todo en lo referente a los musulmanes. Llegados a este punto, el mismo periódico publicaba este sábado  un artículo titulado: “Enough, says Amis, in Eagleton feud“. Allí podrán ver un resumen cronológico de la contienda, con las frases más destacadas.  

Bien. Ya que estamos en lo que estamos, una recomendación: Duncan Thompson, Pessimism of the Intellect: A History of the New Left Review, Merlin Press, 2007.

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