Alemania e Israel: una difícil relación

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Hablando de temas relactivos a la cuestión judía, puede que no esté de más volver a la revista alemana Merkur, que ya ha salido por aquí en alguna ocasión. El número de junio   (el 698) se abre con un ensayo del filósofo del derecho   Bernhard Schlink sobre un asunto bien interesante: la traición o el engaño. ¿En qué consiste?

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Bernhard Schlink dice que la era de las grandes lealtades –y la de las traiciones–   ya ha pasado. Hoy en día, las unas se han difuminado y las otras disipado: eso sirve también para la “traición intelectual” de los sesentayochistas, que han abandonado las ínfulas revolucionarias por la comodidad política. La trayectoria de Enzensberger, por ejemplo, se puede leer como una traición y como un signo  de   independencia intelectual. “En la era post-psicoanalítica”, añade   Schlink, “lealtad a uno mismo es  lealtad a la propia naturaleza dañada, […] a la propia incapacidad  de adherirse a algo, es decir, a todo que hace que uno sea lo que  es”.  Por ejemplo: las feroces reacciones que siguieron a las revelaciones de los   antiguos informantes  de la RDA, “se reciben con un alto grado de irritación,   irritación porque no caben en nuestro tiempo, irritación porque en nuestra era carecemos de   profundidad, de fuerza y de convicción”.   

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Al texto de entrada le sigue otro de Martin Kloke, autor de un volumen titulado Israel und die deutsche Linke. Zur Geschichte eines schwierigen Verhältnisses [Israel y la izquierda alemana. La historia de una relación difícil, 1994). El tema en esta ocasión es parecido, pues trata de “Das zionistische Staatsgebilde als Brückenkopf des Imperialismus“ (algo así como  “El estado sionista como trampolín del imperalismo“) y el subtítulo retoma la idea de que fue hace cuarenta años cuando la izquierda alemana se tornó antiisraelí.   Para Kloke, inicialmente los alemanes se mostraron indignados con los acuerdos suscritos por los países árabes, acuerdos que pretendían lanzar a los judíos al mar, pero esa posición cambió a raíz de la Guerra de los Seis Días, cuando la mayoría empezó a criticar la política israelí. En un momento en el que la izquierda tenía como bandera los procesos de liberación del Tercer Mundo, Israel pasó a estar alineada junto a los USA como el enemigo por antonomasia de ese proceso, así que a finales de los años sesenta emergió de nuevo el antisionismo.            

Kloke recuerda  en ese sentido el atentado frustrado contra el centro comunitario de una sinagoga berlinesa, ocurrido a principios de  noviembre de 1969, una fecha sintomática, pues   31 años antes  los nazis habían organizado la famosa Kristall-nacht. En efecto, Dieter Kunzelmann, un antiguo miembro de  la Internacional Situacionista,   fue el promotor de éste y otros falsos atentados. Es sabido que  el grupo de Kunzelmann había recibido una bomba defectuosa, pero el simple hecho de tenerla provocó un gran revuelo mediático, que es lo que  Kunzelmann,   lector habitual del   periodico derechista Bild, más deseaba. 

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De eso trata, por ejemplo, Die Bombe im jüdischen Gemeindehaus (La bomba en la sede de la comunidad judía, 2005), del historiador Wolfgang Kraushaar, donde señala la existencia de vínculos entre el antifascismo y el antisemitismo, algo que se vehicularía a través de la oposición al Estado de Israel. Como se ha dicho, el debate sobre el ’68 entroncaría por esa vía con el trauma alemán, el del nazismo y el Holocausto.  

Desde entonces, las cosas no han ido a mejor, sobre todo con la persistente política israelí de asentamientos y colonias.   Para  Kloke, parece evidente que predomina una amalgama de ideas antisemitas y de resentimientos antisionistas. De hecho, una encuesta realizada en 2003 por la Unión Europea puso de relieve que el 65% veían a Israel como “una amenaza para la paz mundial”. Kloke, citando al historiador Dan Diner, concluye  que es necesario combatir ese antisemitismo, para lo cual no sería mala idea hacer como si el conflicto israelo-palestino no existiera; y también es urgente hallar una solución a este enfrentamiento, para lo que no sería descabellado imaginar que no existe el antisemitismo.

 Dígase lo que se diga, es mucho imaginar.

En fin, la revista trae otros contenidos, claro está:

Inhalt

Schlink, Bernhard
Der Verrat
471 – 486
Kloke, Martin
»Das zionistische Staatsgebilde als Brückenkopf des Imperialismus«. Vor vierzig Jahren wurde die neue deutsche Linke antiisraelisch
Beitrag lesen
487 – 497
Zakharine, Dmitri
Deutsch-russische Saunafreundschaften. Über die Genese des Kapitalismus unter Anwesenden
498 – 507
Krugman, Paul
Auf eine Reformation folgt eine Gegenreformation. Über Milton Friedman
508 – 521

Kritik

Heuser, Uwe Jean
Ökonomiekolumne. Ideen, die die Welt bestimmten
Beitrag lesen
522 – 527
Demand, Christian
Ästhetikkolumne. Mehr Licht!
527 – 532
Schulz, Bernhard
Wie das geschehen konnte. Zum Stand der Geschichtsschreibung über das Dritte Reich
533 – 539
Riechelmann, Cord
Historiker des Lebens. Zu Josef H. Reichholfs Naturgeschichte
540 – 544

Marginalien

Crews, Frederick
Gewohnheiten des Herzens, Regeln des Beweisens
545 – 549
Hessing, Jakob
Ödipus und Ungeziefer. Sigmund Freud und Franz Kafka haben ein Vater-Sohn-Problem
549 – 554
Fischer, Jens Malte
Nimmundlies (XV). Karl Kraus: »Dritte Walpurgisnacht«
554 – 559

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