Nicolas Sarkozy, un libro abierto

Nicolas Sarkozy, empapelado

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Bueno, ya que hemos estado unos días con Thuram, nos quedaremos en su casa, en Francia.   No hará falta justificarlo: ganó el amigo Nicolas Sarkozy y los galos tan contentos. Todo sea por la Grandeur. Ya lo han visto, tras el descanso acuático, lo primero fue el traspaso de poderes y, acto seguido, Monsieur le President  rindió homenaje al  Soldado Desconocido en el Arco del Triunfo y visitó el monumento del Bois de Boulogne que recuerda el sacrificio de 35 jóvenes asesinados por la Gestapo en 1944. El hombre lo tiene claro, de eso no hay duda, y ha apelado a Francia, no a las ideas de los franceses; por eso quiere un gobierno colorido, de izquierda y derecha, porque aquí no se trata de políticas (?), sino de apelar a la esencia.    Y ya  tiene su gabinete, con su veintena de carteras bien lustrosas. A mi me hubiera gustado obtener una,  aunque fuera de consolación. Y la habría compartido con el amigo Thuram. Por ejemplo, el  Ministre de l’Immigration, de l’Intégration, de l’Identité nationale et du Codéveloppement:  para Lilian la inmigración y para mi la identidad nacional y ya hubiéramos visto qué hacer con el codesarrollo. Se me hacían los dientes largos, pero se la ha quedado un tal  Brice Hortefeux. Allá Sarkozy, él se lo pierde.

Pero, ¿quién es Sarkozy, cuál es su programa? Como siempre, no lo tengo nada claro. Lo mejor será, pues, acudir a las librerías. Y alimento no nos faltará.  Los amigos de Albin Michel, por ejemplo, nos han obsequiado  con Une campagne off, de Daniel Carton, que apareció el 9 de mayo con una tiradita de 25 mil  ejemplares. Dos días después, dos colegas del periódico Le Monde, Raphaëlle Bacqué et Ariane Chemin, contraatacaban con La femme fatale, una suerte de autopsia de los avatares que ha vivido  Ségolène Royal durante la campaña. Ganar no habrá ganado, pero en tirada va por delante, con una cifra que ronda los 35 mil. Pero, claro está, los de Seuil no se iban a quedar parados. Así que, entre el uno y el otro, el 10 de mayo se desplegada en los mostradores por partida doble: por un lado,   Le sacre de Nicolas, de Ghislaine Ottenheimer; por otro, Le président a promis, donde  Jean-Pierre Guéno recoge las respuestas del nuevo mandatario a  las “365 questions que lui posent les Français”.

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A todo ello se suma también el sello First, aunque con timidez,  con Président,  histoires secrètes d’une élection, de Philippe Reinhard; la casa Privé, con su Infiltrés, de Baudouin Eschapasse y Aymeric Mantoux; la editora  l’Archipel y su Nicolas Sarkozy, de Neuilly à l’Elysée, de Bruno Jeudy y Ludovic Vigogne; y  Sodis con Sarkozy président,  de Jean-Luc Hees.

 Además, están los que vienen ya: el renovado  Sarko 1er, el parece que seguro éxito de Ouest/Fayard; el segundo volumen  de La face karchée de Sarkozy en Éditions de Bourgogne ;  L’annonce faite à Marianne: un président, et après?, de Claude Patriat; La chute de la maison Royal : autopsie d’une défaite, en Balland , con la particularidad de que su autor es un anónimo socialista que tira la piedra y esconde la mano . Ante tal avalancha, otros han tenido que azuzar a los linotipistas, y así Plon adelanta su  Journal d’une curée de campagne, de Michèle Stouvenot, que al menos asegura algunas risas. Para cerrar el mes de mayo, mes mariano donde los haya, se traduce Sarkozy: l’homme de fer,  la biografia que le publica  Michalon a Massimo Nava, corresponsal  en París del Corriere della Sera, aunque parece que sin mucha confianza, por los 12 mil ejemplares de que consta la tirada.

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Aunque quizá, entre tanto entresijo, lo mejor sea repasar la producción bibliográfica del nuevo Secretario de Estado para la  Prospective et de l’Evaluation des politiques publiques, en antiguo dirigente socialista Eric Besson. Decía el amigo en su primer libro (L’inquiétante « rupture tranquille » de Monsieur Sarkozy):  “La France est elle prête à voter en 2007 pour un néo-conservateur américain à passeport français?”. Bueno, bueno. Eso fue antes de la campaña electoral. Descontento con la candidata de su partido, dio un sonoro portazo y se puso manos a la pluma. Trabajando con ahínco consiguió que la editorial Grasset le publicara Qui connaît Madame Royal?, que resultó ser una entrevista con Claude Askolovitch. Se trataba de renegar de su renuncia a Sarkozy, dejando bien claro que no votaría a Royal ni por todo el oro del mundo, “ni au premier ni au second tour de l’élection, sauf si elle était opposée à Jean-Marie Le Pen”. Porque claro, le había visto las orejas al lobo: « Pourtant jusqu’à ma démission, j’ai été un artisan loyal de sa campagne, je me forçais à avancer en dépit de ce que je constatais, j’ai vu la brutalité, j’ai vu l’impréparation. La désinvolture. J’ai vu la démagogie”. Sea como sea, ahora está en el gabinete.

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¿Eso es todo? Pues no, dado que a mayo le seguirá felizmente junio. Así que, mientras dejamos atrás nuestras contiendas electorales, podremos empezar el veranito con Parti pris, de Jean-Christophe Cambadélis (Plon), Petit bêtisier de la campagne 2007, de Jean-Luc Helvig (Robert Laffont), el album fotográfico de  Au plus près du président: les images de la campagne (Éditions du Moment) y, si nadie lo remedia, algunos de irán de vacaciones con    La face cachée des élections: manipulations et guerres secrètes, el libro que Emmanuel Lemieux publicará en  Bourin. En cambio, los que se queden en el tajo quizá lleguen a tiempo de meter en su mochila el retrato de Nicolas Sarkozy que promete Yasmina Reza (sí, amigos, la autora teatral, la de Arte), pero la cosa no está muy clara. Digo lo anterior porque el volumen lo había anunciado Albin Michel, pero lo sacará Flammarion a finales de agosto, en plena canícula. De lo que no hay duda es de que Reza le mostro su apoyo a Sarko y de que ella es una de las lecturas preferidas del nuevo presidente, como ha declarado sin tapujos.  

En fin, empachados… 

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