Me gusta el fútbol (2)

LT: Lo que es interesante en el deporte  es que ha ido por delante. La integración a través del deporte   no es ninguna novedad. En los Estados Unidos, fueron los atletas negros quienes se reconocieron   primero como americanos. En Francia también. Algo se está engendrando. Pero todo parto es doloroso. ¿Y qué va a resultar? Las cosas no pueden volver atrás, la gente se ahoga. Antes, los que sufrían  la discriminación no decían nada porque no veían cómo funcionaba. Aceptaban lo que tenían,   les aparecía   una oportunidad. Pero los jóvenes nacidos en Francia se sienten plenamente franceses, quieren participar en todo. ¿Va a decirles que son culpables por  reclamarlo, que no pueden tener los mismos sueños, las mismas esperanzas? Reivindican los mismos derechos. Y creo que es   bueno para Francia. La discriminación  es dejar de lado de las personas que pueden aportar algo. Lo inteligente es desear   que todo el mundo participe. Pero,  ¿esta reflexión se hará a tiempo? Lo que pasa en Francia es fundamental para Europa. Después de los motines del año pasado, mucho se ha hablado en Europa: “El modelo francés de integración   termina, no es necesario pues hacer como ellos”.  Así que hemos de avanzar.  Tengo la oportunidad de viajar, y veo que Francia está a  años-luz de algunos países. Es increíble. Es lo que he sentido en Italia y hoy en España, por ejemplo. 

Esprit: ¿Es el modelo francés de integración lo que defiende?

LT: Sí. Mis amigos son sobre todo franceses, y por otra parte ni siquiera comprenden los discursos que dominantes a este respecto. Por ejemplo, ¿por qué hablar de primera, segunda o tercera generación?  Son franceses. ¿Por qué hablar de minoría? ¿Los otros se ven como una mayoría?Pero – volviendo de nuevo a la historia –  uno tiene la impresión de que, en el espíritu de algunas personas, la población francesa se habría solidificado en un tiempo lejano. En cambio, incluso antes,  no era fija. Sin embargo, sólo desde los años setenta la gente de diferentes orígenes vive realmente junta. Ahora bien, en   Francia, durante mucho tiempo se pensó que la esclavitud y la colonización estaban justificadas por una “jerarquía de razas”. Se impregnó a la toda la sociedad, a toda la cultura, con este discurso. Y hoy se pide a todas estas gentes que vivan juntas, y que considere que todo  el mundo está a la misma altura. Pero no se les enseñó a aceptar eso, porque nunca se pusieron en entredicho las ideas de inferioridad y superioridad raciales. La propia población francesa no estaba directamente vinculada a la práctica de la esclavitud. Pero el Estado garantizó, organizó y sacó partido de la trata y de la esclavitud. La esclavitud    no es sino una historia de color: es un sistema en el cual algunos tenían intereses y que el Estado organizó y favoreció.

Esprit: ¿Eso no complica las cosas, el que una parte de la trata haya sido africana y  que, en otros términos, fueran Negros los que vendieron a los Negros?

LT: Es por eso por lo que es necesario que dejar de lado lo del color, para ver el sistema que se estableció. Lo que no llego a comprender es por qué   el Estado, después de tanto tiempo, no consigue tratar este tema serenamente.

Esprit: Quizá  porque no es  una cuestión de ignorancia. No es   que la gente no sepa, sino que hay   fuerzas e intereses   en juego.

LT: Una vez, me enteré de que había en venta unos papeles de   archivo sobre la trata de los esclavos. Quise  adquirir estos documentos, y me di cuenta de que descendientes de los esclavistas de las Antillas, del Békés, pretendían adquirir estos archivos para ocultarlos o destruirlos. Hay gente que sabe muy bien de dónde viene su fortuna y que no quiere que eso se conozca. Es realmente delicado, ya que muy   poca gente en nuestra sociedad sabe realmente lo que fue la esclavitud. Ahora bien, cuando se olvida esta historia, es finalmente todo un combate el que se olvida. En las Antillas, si hubiera una reflexión intensa sobre la historia de la esclavitud, sobre el papel del Estado, muchas cosas cambiarían.

Esprit: Quisiera revisar todas las cosas de las que hablamos poniéndolas en relación a su experiencia personal, en particular la de futbolista profesional. En el mundo del fútbol, hay mucha gente como usted, con una trayectoria, una historia vital comparable – pensemos en la parte antillana   y, más allá, en el hecho de que el equipo nacional francés es muy   “black” y árabe. ¿Habla  con ellos de lo que discutimos ahora, de iniciativas comunes que podrían asociarlos sobre tal o cual punto, o cada uno va a lo suyo?

LT: Digamos que hay reflexiones que van en el mismo sentido porque se tiene la misma trayectoria y hemos conocido las mismas dificultades, y sobre todo conocemos la realidad de la vida, a pesar de todo. ¡No se nace jugador  de fútbol! Pero es también una cuestión de sensibilidad. El tema es delicado porque, en cuanto que   uno es un personaje público, es necesario tener cuidado con lo que dices. Debo reconocer que no pretendo buscar unanimidades. Intervengo sobre este tema porque pienso que eso puede permitir a la gente   comprenderse mejor. Como jugadores, tenemos la ventaja de ser escuchados por los jóvenes  y de hacerles comprender que a veces  uno no se   miraa sí mismo  como   debería, por ignorancia. No  se aprende a conocerse y, finalmente, no se aprende a respetarse como sería necesario. Lo que está bien en el fútbol, por regla general, es que nos entrevistamos con gente de culturas diferentes, con opiniones diferentes, con prejuicios: te das cuenta de que uno debe abrirse para aceptar al otro. Aprendemos así a vivir juntos, a conocernos, a respetarnos.

Esprit: El deporte es también un  lenguaje. Dijo en una entrevista   que el fútbol es “el lenguaje de la felicidad.” “Es un intercambio.” Eso permite un contacto entre las personas, porque es universal también.

LT: El fútbol tiene esta peculiaridad. Durante un partido – lo veo también   en los hinchas – la gente tiene otro estado de ánimo. Bien,  el fútbol también la adormece un poco…

Esprit: ¿El hecho de que haya un gran número de antillanos en el equipo francés de fútbol tiene   efecto sobre el funcionamiento de la selección?

LT: El hecho de que el equipo francés vaya a jugar un partido amistoso en Martinica me afectó. Encontraba eso importante, para la gente que desgraciadamente había perdido familiares y conocidos en el accidente de avión del que todo el mundo ha oído hablar. Era la primera vez que se jugaba en las Antillas y era un   gesto importante. Porque las Antillas están ligadas al equipo de Francia, contrariamente a lo que se puede decir. Había organizado un encuentro con Aimé Césaire ese día, para que los jugadores le conocieran.
Pero, más allá, no pienso que se   pueda ver una influencia sobre el juego y el estado de ánimo,  porque nuestras trayectorias son diferentes. Muchos nacieron en región parisina, yo nací en Anse-Bertrand, en Guadalupe. ¿Por qué tanto antillano en el equipo de Francia? Porque el mensaje que se nos envía es “conseguidlo con el deporte”.    A menudo, los deportistas de alto nivel salen de las capas sociales desfavorecidas, y como en estas capas hay muchos Negros, su fuerte presencia en el equipo nacional se explica fácilmente. En las generaciones anteriores, ocurría eso con los italianos y   los polacos. La elección del fútbol se debe también a que, hasta hace poco, se decía que los Negros no servían para algunos deportes:  No son buenos para la natación, ni para el golf… ¿Cuándo se dejará de poner en duda nuestras capacidades?

Esprit: ¿Cuándo   proyecta  su futuro tras el deporte, se ve    interviniendo socialmente como   lo hace siendo deportista?

LT: Lo que me gustaría es poder, después del fútbol, interpelar a la gente sobre todos estos temas y favorecer una mejor comprensión entre ellos. Si es necesario, hablar de esta larga historia durante la cual los “Negros” han sido considerados inferiores, no   para promover la confrontación sino para defender la igualdad. Esta es la razón por la que encuentro fundamental – y tuve la oportunidad de descubrirlo en lo que viví – que el joven “negro” o el joven magrebí no caigan en una cierta    victimización. Lo que cuenta  es aprender a observarse como diferente. En discusiones con amigos sobre el racismo, me dicen a menudo: ¡”Sí, pero estamos mucho mejor que antes, a pesar de todo!” ¿” Que quiere decir   eso?” ¿Qué significa ese “a pesar de todo”?  …….

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