Blogging (y colorín colorado)

¿Cómo puede la cultura del blog trascender la verdad, con esa pesada acusación de que solamente está interesado en sí mismo? Disponer de  una próspera escena de personajes anónimos, como en Irán o en Irak, es emocionante, pero no es una verdadera alternativa para el resto del mundo. Desempeñar un papel determinado   no va a proveernos de una salida, aunque puede   que sea interesante investigar cómo se relacionan los blogs y los MMORPGs (Massively Multiplayer Online Role-Playing Games). Por el momento   éstos son un amplio universo paralelo. En cambio, podríamos hablar  con Stephen Greenblatt, de online self-fashioning (Renaissance Self-Fashioning: From More to Shakespeare). La pose teatral  está explícita en este término y reúne   elementos del self (diario, introspection) con el espectáculo de unos pocos, la blogocracia  que lucha  por obtener la atención de millones de lectores. En el contexto de los blogs, Matthew Berk habla de “digital self-fashioning“.  Según Berk, la “online people constitute themselves as assemblies of documents and other data designed for people to read and establish some relationship. The more structure in and between this content, the greater is its action potencial”. El self   se define de una manera normativa como la capacidad de fabricar enlaces   entre pedazos de contenido.  

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Nicholas Carr ha dicho de la  Web 2.0, incluidos los blogs, que es “amoral“. “Of course the mainstream media see the blogosphere as a competitor. It is a competitor. And, given the economics of the competition, it may well turn out to be a superior competitor. The layoffs we’ve recently seen at major newspapers may just be the beginning, and those layoffs should be cause not for self-satisfied snickering but for despair. Implicit in the ecstatic visions of Web 2.0 is the hegemony of the amateur”.   Este nérgico movimiento político es captado como una  compuretizada  “wisdom of crowds”. Lo que los propietarios   individuales de  blogs ven con orgullo como una gran contribución es, visto desde  el amplio contexto de Internet, con sus mil millones de usuarios, una colección siempre  cambiante  de zumbidos, que consiste en trillones de clicks y de micro-opiniones. En realidad, lo más que sabemos sobre este mundo, a través de las sofisticadas herramientas del software, es que presionado   el ratón  podemos llegar a todas las direcciones. Los blogs no emergen de los movimientos políticos o de las preocupaciones sociales. Ponen un “obsessive focus on the realization of the self”, dice Andrew Keen, del Weekly Standard. Keen preve un giro pesimista: “If you democratize media, then you end up democratizing talent. The unintended consequence of all this democratization, to misquote Web 2.0 apologist Thomas Friedman, is cultural ‘flattening'”.  Y Nicholas Carr agrega: “In the end we’re left with nothing more than ‘the flat noise of opinion’ – Socrates’s nightmare”.  Resulta   interesa   ver cómo cuán rápidamente está cambiando la animosidad dentro de las comunidades del Web 2.0.  

George Gilder, el Carl Schmitt de nuevos medios, dijo en cierta ocasión: “As capitalism releases creative energies everywhere, it leads to much greater diversity, including diversity of media. The whole blogosphere is an example of how transcending the top-down hierarchical models of old-media technology with new-media technology releases diversity and new voices and creations”. Contra esta  visión habitual  de   que la diversidad es una buena cosa, nosotros podemos oponer la pérdida que conlleva   la desaparición de las referencias comunes y   familiares. El Blogging solitario (siguiendo el Bowling Alone de Robert D. Putman) es una realidad social que no puede ser despachada fácilmente. En la mayor parte de los casos, el blogging es, como dice Bernard Siegert. una “ghost communication”. “Networking begins and ends with pure self-referentiality”, añade    Friedrich Kittler, y esta autopoiesis no es  tan evidente en ninguna parte como en la blogosfera. Los protocolos sociales de la opinión, de la decepción  y de la creencia no se pueden separar de la realidad técnica de las redes  y, en el caso de los blogs, esto resulta ser algo recurrente.   Érase una vez, a finales de febrero del 2004, cuando se desveló el meme de  Internet,  la “ego chamber”, la guarida. Searls, Weinberg, Ito, y Boyd… estaban todos allí.  boyd1.jpg  Danah Boyd escribió: “One of the biggest motivators for a lot of people to get online in the 1990s was to find people like them. The goal wasn’t to solidify or to diversity, but to feel validated. Suggesting solidification/diversification implies that the primary motivation behind engaging online is to participate in purposeful dialogue, to be educated and educate. Frankly, I don’t believe this to be true.” Shelly Parks  ya  había  observado    sobre el blogging: “Do you write to be part of a community? Or do you write to write, and the community part either happens, or doesn’t?” En este contexto Danah Boyd se refirió a las redes sociales y al concepto de hemofilia. Parece que  en el contexto blogging, la construcción explícita de un grupo auto-referencial   sigue siendo un concepto nuevo. Los blogs crean   archipiélagos de enlaces internos pero estos lazos son muy débiles. En la cima,   no sólo los bloggers se refieren y contestan por lo general sólo a los miembros de su tribu en línea, sino que no tienen ninguna idea comprensiva sobre qué podrían hacer para incluir a sus adversarios.   

Las blogrolls (listas de enlaces) presumen de forma inconsciente de   que si uno incluye su blog, eso quiere decir que está de acuerdo o que al menos simpatiza con su desarrollador. Nos enlazamos con lo que es interesante y fresco. Esto es un problema clave en el modelo de Google y en el de Amazon, donde  los enlaces se tratan según las citas, las recomendaciones . A causa de su vastedad, el mundo blog  no es un espacio contestado. De todos modos, los contrastes de pareceres han de existir y no es algo caído del cielo.  Crear  opinión es un refinado arte   de   creación  ideológica. Discutir no   debería mezclarse con   campañas de confrontación   mediante las que las  peleas (políticas) existentes se proyecten en la red. El tono arrogante es lo que hace   de los blogs algo retóricamente pobre. Lo que falta en la arquitectura del software es la existencia misma de una contraparte que dialogue de igual a igual.    El resultado de esto es una militarización, expresado en un término  como   “blog swarm”, definido por el blogger (Christian rightwing) Hugh Hewitt   como “an early indicator of an opinion storm brewing, which, when it breaks, will fundamentally alter the general public’s understanding of a person, place, product, or phenomenon”. Es la comunidad de lo desviado, o ésta es al menos la convicción, la que dirige  el crecimiento de la energía blogging y su visibilidad en otros medios.    ¿Podemos hablar de “fear of media freedom”?

Es demasiado fácil decir que hay libertad de palabra y que los blogs materializan   ese derecho. La petición de  una libertad radical, podríamos decir, significa crear  autonomía y superar la dominación de las corporaciones mediáticas y  el control del Estado,   no ser   incomodados   por “sus” canales. La mayoría de los blogs demuestran una tendencia opuesta. La obsesión con las noticias oficiosas  se lleva al extremo. En vez de una apropiación selectiva, hay sobre-identificación y una adicción a lo informal, sobre todo a la rapidez de los reportajes en tiempo real.  Como Erich Fromm (autor de  El Miedo a la libertad), podríamos leer esto como un “problema psicológico” porque la información existente es simplemente reproducida y en un acto público de  internalización. Las listas de los libros que  uno aún ha de leer, una característica común en los blogs, van en la misma dirección. Según Fromm, la libertad nos ha dejado en un aislamiento insoportable, por lo que nos sentimos   ansiosos e impotentes. Nos escapamos hacia nuevos lugares  o realizamos una libertad positiva que está basada en “the uniqueness and individuality of man”.  “The right to express our thoughts means something only if we are able to have thoughts of our own”.    La libertad de los tradicionales monopolios mediáticos conduce a nuevas esclavitudes, en este caso al paradigma del blog, donde hay poco énfasis en la libertad positiva, en qué hacer con la abrumadora funcionalidad y la vacuidad del  vacío, el de la entrada/ventana en blanco.   No se habla bastante  sobre la tensión entre el self individual y  las “community”, “swarms” y “mobs” que se supone  que son parte del entorno en línea. En cambio, lo que   vemos que ocurre por parte   del software son las continuas mejoras  de herramientas (cuantitativas) cada vez más sofisticadas para medir y manipular (en términos de enlaces, tráfico,  mejora en el ranking Google, etc.). ¿No es el documento  que queda  lo único que no se disuelve en los contextos existentes? …Doesn’t the truthness lie in the unlinkable?

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FIN

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