Blogging (2)

Las entradas de un Blog son a menudo   apresuradas   meditaciones personales, en torno a un enlace o a un acontecimiento. En la mayoría de los casos, los bloggers simplemente no tienen el tiempo, ni las habilidades ni los medios financieros para llevar a cabo una investigación apropiada. Hay blogs colectivos   que trabajan en asuntos específicos, pero  son raros. Lo qué los blogs ordinarios crean es una densa nube de “impresiones” alrededor de un asunto. Los Blogs te dicen   si tu atención sigue estando despierta y receptiva. Pruébenlos, visítenlos. Permiten que usted vea si su atención sigue estando despierta y receptiva. En ese sentido, podríamos también decir que los blogs son outsourced, formas particulares de testar a los   grandes medios. Los límites entre la mediasfera y la blogosfera son fluidos. Un análisis social detallado  quizá destape un área gris de freelance media makers moviéndose hacia adelante y hacia atrás. Desde bien pronto, los periodistas que trabajaban para los “viejos medios” crearon blogs. ¿Están relacionados con el periodismo de investigación independiente?

A primera vista,    parecen opuestos o prácticas potencialmente suplementarias. Mientras que el periodista investigador trabaja meses, si no   años, para destapar una historia, los bloggers actúan más como un ejército de   abejas que contribuyen a esa gran colmena llamada “opinión pública”. Los Bloggers raramente agregan nuevos hechos a una historia. Encuentran cosas en noticias y reportajes, pero raramente “desenmascaran”, dejan que emerjan.   

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Cecile Landman, periodista investigador holandés y partidario de los bloggers iraquíes, conoce ambos mundos. “Journalists need to make a living. They can’t put just anything online. Bloggers don’t seem to bother too much about this, and that does create a conflict.” Según Landman, el blogging está cambiando los formatos existentes de información. “People are getting bored with the given formats; they don’t catch up with the news anymore, it no longer sticks to their cervical memory stick. It is like a song that you have listened to too often, or a commercial advertisement; you hear it, you can even sing the words, but they are without meaning. Mainstream media is starting to grasp this. They have to search for new formats in order to attract readers (read: advertisers)” y los blogs son solamente un pequeño capítulo en esta transformación.  Un weblog es la “voz de una persona” (Dave Winer). Es una extensión digital de las tradiciones orales más que una nueva forma de escritura.

A través del    blogging, las noticias se está transformando, pasando  de una conferencia a una conversación. Los Blogs se hacen eco de rumores y chismes, de conversaciones   en cafés y bares, en plazas y en pasillos. Registran “los acontecimientos del día” (Jay Rosen). El registro diario de situaciones es tal que no estamos lejos de  que las computadoras “lean” todos nuestros movimientos y   expresiones (sonido, imagen, texto) y “los escríban” en cadenas de ceros y unos. En ese sentido, los blogs entran en la más amplia tendencia por   la cual todos nuestros movimientos y actividades se están supervisando y   almacenando. En el caso de los blogs, esto es realizado no por una cierta autoridad invisible y abstracta sino por los mismos individuos   que registran vidas.  


El auge del blog no se puede comparar con la histeria punto-com de los últimos años 90. El paisaje económico y político es simplemente demasiado diferente. Lo que me interesaba en este caso era la idea que circulaba sobre que los blogs eran cínicos y nihilistas. En vez de obviar esta acusación, hice una prueba y rastreé ambas palabras claves para comprobar si eran virtudes hardwired,   consolidadas dentro de la nación Blog. En vez de retratar a los bloggers como “un ejército de Davids”, como sugiere el título del libro del blogger   Glenn Reynolds (An Army of Davids, How Markets and Technology Empower Ordinary People to Beat Big Media, Big Government, and Other Goliaths),  quizá fuera mejor estudiar la tecno-mentalidad de los usuarios y no presumir de que los bloggers son oprimidos cuya misión es batir a un Goliath. Históricamente tiene sentido   ver el “cinismo de  Internet” como una respuesta a la locura del milenio.
En enero de 2001, se podía leer en la revista Clickz: “Among investors, consumers, and the media, there’s a pervasive sense that all the promises about the Internet have amounted to one huge, bold-faced lie – and that we’re now paying for the sins of yesterday’s over-exuberance”.   En My First Recession (2003) tracé la resaca de las punto-com. En este  mapa,  el cinismo no es más que  el escombro discursivo de un colapsado sistema de   creencias, el pavo frío servido tras las acometidas del mercado,  ese optimismo/inocencia retrospectivo de los años Clinton de la globalization (1993-2000),  tan bien incorporados al imperio  de Hardt/Negri..   Sería ridículo denunciar colectivamente a los bloggers como cínicos. El cinismo, en este contexto, no es un rasgo del carácter sino una condición tecno-social. La cuestión no es que los bloggers sean predominante cínicos por naturaleza, o   exhibicionistas vulgares que carezcan de autoestima. Es importante observar el Zeitgeist en el que el blogging emergió como una práctica masiva. El cinismo   es un efecto cultural del software blogging, desarrollado  en  una era específica y resultado de procedimientos tales como “login, link, edit, create, browse, read, submit, tag, and reply”.  Algunos juzgarían el simple uso   del término cinismo   como un abuso. Quizá lo sea. Una vez más, no estamos hablando aquí de una actitud, sólo de un estilo de vida compartido. El cinismo ya  no cree   en la cibercultura como un proveedor de identidad con las alucinaciones empresariales asociadas. Está constituido por la ilustración fría como condición pospolitica,   en el sentido en que lo describió Michael Foucault. A la gente se le dice  que su liberación   requiere “decir la verdad”, para confesarla a alguien (un sacerdote, un psicoanalista  o un weblog), y esta  verdad dicha les hará de algún modo libres.  

Hay una búsqueda de la verdad en el blogging. Pero es una verdad con un signo de interrogación. La verdad se ha convertido en un proyecto amateur, no es un valor absoluto, sancionado por autoridades más altas. En lugar de una definición común, podríamos decir que el cinismo es una manera desagradable de perseguir la verdad. Internet no es una religión ni una misión en sí misma. Para algunos deviene una adicción,   pero eso se puede curar como cualquier otro problema médico. Las   condición post-punto-com/post-9/11 bordea un “conservadurismo apasionado”, pero en última instancia rechaza  la  moral petit bourgeois punto-com y sus estándares   del engaño y de la ocultación, esa que cocina los libros y luego se ve recompensada con  cheques bien gordos. La pregunta es por tanto: ¿cuánta verdad puede contener un medio? El conocimiento es dolor, y “los propagadores de la  sociedad del conocimiento” todavía no han tenido eso en cuenta.   El cinismo  es franco, antes que nada sobre sí mismo. La aplicación blog es un  producto en línea con un claro uso cronológico. Spokker Jones: “Forty years from now when the Internet collapses in a giant implosion of stupidity I want to be able to say, ‘I was there’.” It is said that Internet cynicism has given rise to sites like Netslaves.com, which is dedicated to “horror stories of working the Web”.   Es un escenario sonoro para los “burned by the incompetence, moronic planning, and hysterical management of new-media companies“. El exhibicionismo y el poder se  igualan. Decir en voz alta lo que uno piensa o siente, en la senda de De Sade, no es solamente una opción -en el sentido liberal de   “elección”- sino una obligación, un impulso inmediato de responder para estar allí, junto a los otros.  

En el contexto del Internet, eso no es malvado, como Rüdiger Safranski ha sugerido, sino que por el contrario la trivialidad es el “drama de la libertad”. Como indica Baudrillard: “All of our values are simulated. What is freedom? We have a choice between buying one car or buying another car?”. Siguiendo a Baudrillard, podríamos decir que los blogs son un regalo a la humanidad que nadie necesita. Éste es el verdadero shock. ¿Pidió alguien el desarrollo de los blogs? No cabe la  posibilidad de ignorar simplemente los blogs y   vivir la forma de vida cómoda de un “public intellectual” del siglo XX. Como señala Michel Houellebecq, los bloggers estám atrapados por sus propias contradicciones internas en la Land of No Choice. El London Times observó que Houellebecq “writes from inside alienation. His bruised male heroes, neglected by their parents, cope by depriving themselves of loving interactions; they project their coldness and loneliness on to the world”. Los Blogs son perfectos campos de   proyección para tal empresa.

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El teórico italiano Paolo Virno proporciona pistas sobre cómo podríamos utilizar el término cinismo   de una manera no-despectiva. Virno lo ve   conectado con la “chronic instability of forms of life and linguistic games”.  En la base del cinismo contemporáneo   ve el hecho de que   los hombres y de las mujeres lo primero que experimentan son las reglas, antes que   “hechos”   y antes de    tener experiencias de acontecimientos concretos. Virno: “But to experience rules directly means also to recognize their conventionality and groundlessness. Thus, one is no longer immersed in a predefined ‘game’, participating therein with true allegiance. Instead, one catches a glimpse of oneself in individual ‘games’ which are destitute of all seriousness and obviousness, having become nothing more than a place for immediate self-affirmation – a self-affirmation which is all the more brutal and arrogant, in short, cynical, the more it draws upon, without illusions but with perfect momentary allegiance, those same rules which characterize conventionality and mutability” (Gramática de la Multitud. Para un análisis de las formas de vida contemporáneas)  ¿Cómo está conectada la razón cínica con la crítica? ¿Es la cultura cínica de los media una práctica crítica?  

Hasta ahora no se ha creído útil   interpretar los blogs como nueva forma de crítica literaria. Tal empresa está destinada al fracaso. La “crisis de la crítica” se ha anunciado repetidamente y la cultura del blog   simplemente ha ignorado este callejón sin salida.  No es necesario que haya un  clon  “new-media” de Terry Eagleton. Mucho menos después de la Caída de la Teoría. La crítica se ha convertido en una actividad conservadora y afirmativa, en la que el crítico  alterna entre las pérdidas de valor mientras   celebra el espectáculo del mercado. Sería interesante investigar por qué la crítica no ha llegado a ser popular  y por qué, incluso alineados con prácticas nuevas como  el blogging,   los estudios culturales lo han popularizado todo excepto la teoría. No culpemos al Blogging Other por la bancarrota moral de la crítica postmoderna. En vez de profundidad conceptual conseguimos   amplias asociaciones, la hermeneutia de la gente sobre nuevos acontecimientos (Terry Eagleton, Después de la Teoría). Los comentarios computables de millones de usuarios pueden ser buscados y   exhibidos visualmente a su vez  como buzz clouds. Si estos mapas nos proveen de   algún conocimiento   es otro asunto. Es fácil juzgar el auge  de comentarios como regresivo comparado con la definida autoridad del crítico. Hay que pajar peaje por la insularidad y   el provincialismo. El pánico y la obsesión alrededor del estatus profesional del crítico ha sido tal que el vacío creado ha sido llenado ahora por aficionados y apasionados bloggers. Una cosa es segura: los blogs no clausuran el pensamiento.  Los enciclopedistas aficionados de la Wikipedia describen a los cínicos como “those inclined to disbelieve in human sincerity, in virtue, or in altruism: individuals who maintain that only self-interest motivates human behaviour. A modern cynic typically has a highly contemptuous attitude towards social norms, especially those which serve more of a ritualistic purpose than a practical one, and will tend to dismiss a substantial proportion of popular beliefs, conventional morality, and accepted wisdom as irrelevant or obsolete nonsense”. En un entorno como éste, tal definición deviene  problemática en tanto que lo retrata   como un sujeto aislado, opuesto a los grupos o a la sociedad como un todo. El cinismo   no es una entrada a las drogas o a cualquier cosa repugnante. Hablar del “mal” como categoría abstracta es inaplicable en este contexto. No hay peligro inmediato. Todo es correcto. La idea no es crear una situación dialéctica. Hay solamente una sensación de  estancamiento en medio del cambio constante. Podríamos llamarlo “romanticism of the open eyes”.

Según Peter Sloterdijk,   cinismo es “enlightened false consciousness” (Crítica de la razón cínica). Un cínico,   dice Sloterdijk, es alguien que es parte de una institución o un grupo cuya existencia y valores puede que   él   mismo  no vea ya como algo absoluto, necesario  e incondicional, y que es desgraciado debido a esta ilustración,  porque él o ella atacan   los principios en los que no creen. El único conocimiento   para un cínico es la confianza en la razón, la cual, sin embargo, no puede proveerle de una base firme para la acción, lo cual es otra razón para ser miserable.  Según Sloterdijk, el cinismo es un problema habitual. La cuestión de si es universal o está limitado a las sociedades occidentales es demasiado amplia para ser discutida aquí, pero habitualmente la observamos  a escala global en sectores de conocimiento intensivo.

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