Tras la muerte de Jean Baudrillard

baudrillard.gif 

Con un poco de retraso, les informo del eco que ha tenido la muerte de Jean Baudrillard. En realidad, ya lo sabrán ustedes, padecía una enfermedad desde   tiempo atrás y el desenlace no ha sorprendido. Falleció el pasado  6 de marzo en Paris, a los 77 años. Había nacido  el 20 de julio de 1929 en la localidad de Reims (Marne) y fue muchas cosas, desde aquella  primera ocupación como profesor de alemán en la escuela secundaria. De hecho, sus primeros trabajos fueron traducciones de  Bertolt Brecht, de Marx y Engels y de Peter Weiss.  Pero no es por eso por lo que se le conoce, sino por sus reflexiones filosóficas, que empiezan con la tesis que  le dirige en 1966 Henri Lefebvre y que se titulaba Le Système des objets (Gallimard, 1968). Desde entonces se le ve ya como un sociólogo y,  a partir de 1972, ejerce como tal  en la Universidad de Paris-X (Nanterre), año en que se publica una de sus obras de mayor impacto: Pour une critique de l’économie politique du signe (Gallimard). Después vendrá  el CNRS y un cargo de director científico en la Universidad de  Paris-IX (Dauphine).  Por lo demás,  a esas dos obras citadas aún habrá que sumar otras muchas, aunque hay un par muy destacadas: La Société de consommation (Denoël, 1970) y Le Miroir de la production (Casterman, 1973). A partir de ese cuarteto es como uno pude decir que Badrillard puede ser (in)comprendido. 

Con tal bagaje no es de extrañar que la prensa francófona haya rendido un sentido tributo a este crítico y ensayista. Le Figaro, por ejemplo, titulaba Libertaire plutôt que doctrinaire, Jean Baudrillard était l’anti-Bourdieu, oponiendo a dos de los grandes  mandarines extintos del Hegágono. Más aún, en otra de sus crónicas le llamaba banderillero (Baudrillard, banderillero des grands chemins), en un sentido ligeramente parecido a lo que señalaba el suizo Le Temps, que rotulaba: Le pourfendeur d’images,.  Más escueto ha sido Le Nouvel Observateur, con una simple nota de agencia: Décès du philosophe Jean Baudrillard. 

Como en otras ocasiones, la palma se la han llevado los  rotativos Libération y Le Monde. El primero le rendía tributo con Jean Baudrillard au-delà du réel. Es decir, el sexo, el lenguaje, los signos, el màrketing o la guerra…, nada habría escapado al análisis paradógico de Baudrillard, de ahí que se añadiera   un dossier muy completo: Les cibles de Baudrillard dans «Libération»;  Aphorismes, polémique et mémoires;  Contre Foucault; Le tournant postmoderne; Quatre livres fondateurs; y Allégresse.   

Si no tienen bastante con lo anterior, pueden ver el segundo rotativo. Allí pueden encontrar ustedes una cumplida necrológica, una revista de prensa más amplia que ésta  con título significativo (L’hyperréalité est morte, vive l’hyperréalité), una entrevista a Paul Virilio  (Il entrevoyait la défaite des faits),  la reedición de “L’esprit du terrorisme” un texto que Jean Baudrillard  publicó en Le Monde el 3 de noviembre de 2001 tras los  atentados del 11 de septiembre) y alguna cosilla más (Le photoreportage en son miroir). 

En fin, entre tanto incienso también se ha visto a algún barquero acarreando sus verdades. La nave más atrevida quizá haya sido le pilotada por    la revista Têtu, publicación del movimiento homosexual: “Il s’agissait en réalité de livres fort rétrogrades. Son œuvre est d’un bout à l’autre marquée par un point de vue profondément réactionnaire qui s’exprime, notamment, dans ses jugements contre la technique, le féminisme, l’art contemporain ou l’homosexualité. Il a par exemple qualifié le sida d’«épidémie d’autodéfense» de la nature contre l’homosexualité, elle-même assimilée à une «dilapidation sexuelle de l’espèce», et affirmé : «Celui qui vit par le même périra par le même» (Ecran Total, Galilée, 1997, p. 12). De telles déclarations ne l’ont jamais empêché d’être applaudi par toute la presse de gauche”.  

Anuncios