Guía del ateísta

Versículo 

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Queridos hermanos en el Señor, presentamos hoy la revista Merkur, alemana por más señas.  Se trata de un veterano mensual fundado en 1947, que se define como intelectualmente liberal e irónico. No es, desde luego, una publicación académica, sino una revista cultural de amplio especto con sede ahora mismo en Berlín, y que está dirigida por Kurt Scheel y por el espléndido ensayista Karl Heinz Bohrer. Les diré que sobre este último señalan    que es un esteta de los de antes, un impugnador de Adorno, alguien que desea regresar a los tiempos en los que  verdad y experiencia estaban separadas, para reforzar la segunda.   

Pues bien, les dejo con el último número, calentito (de febrero) Allí veran un artículo gratuito. He aquí la tortuosa sinopsis.


 “En   tiempos como los de ahora, con la religión de nuevo en primer plano, no parece  superfluo que los   ateos se rearmen y se llenen de argumentos. Porque cuando vienen las apreturas, es lógico que los ateos  retrocedan”. Eso dice  el profesor Burkhard Müller en esta revista, en un texto alemán que viene a ser la guía de supervivencia de un ateo, y lo hace sin acritud, pero   tomándose el asunto muy en serio. Al fin y al cabo, hay cosas que un   ateo no se puede permitir.  El que se ve a sí mismo como tal, debe decirse: no estás en una posición superior a la de los animales antes que de que algo empezara a rondar por su cabeza, así que ¿realmente consideras que progresar es creer que toda la historia humana no es sino  un embrollado recorrido  que surge  de las leyes físicas  más primarias para, a la postre,  volver a ellas? No parece fácil responder afirmativamente a esa pregunta. De hecho, añade Müller, el reino animal tiene algunas cosas que enseñarnos. La ética, por ejemplo.

Tomemos el caso de una mona, en cuyo cerebro no hay ningún apartado para la idea de Dios. Ésta adopta a un joven monito (algo que ocurre bastante a menudo) y entonces resulta que  ella se comporta de forma más ética  que cualquier creyente,   al menos si éste  lo hace para conseguir la salvación divina.  Para dar crédito al creyente, no podemos asumir  que la bondad natural sea tan inherente a él como al mono, más bien diremos  que se engaña a mismo  cuando   piensa que   debe atribuir   sus virtudes naturales a  Dios. Pero, sobre todo, es algo vigoroso, por lo que la fe de Müller consiste en lo siguiente: Dios es eso para lo que uno no debe ni puede buscar una explicación lejana, eso que simplemente está ahí. Pero si nos quedamos en lo visible   y estamos preparado para reconocer su insuperable majestad, entonces hemos de admitir que estamos tratando con la inaccesibilidad del misterio primario, entre el temor y el autocontrol, cosa muy barata.     bohrer1.jpg  Para terminar, un texto de Bohrer, dentro de un conjunto muy interesantehttp://www.ucm.es/info/nomadas/goethe-merkur/Merkur_1_2003_spanisch.pdf

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