Walter Benjamin en París

¡Vaya cruz! El promotor de este asunto de los blogs me tiene mortificado. Me acaba de comunicar que he de darle vidilla a la cosa, que he de aumentar el número de las entradas, pues la gente se aburre y se exilia a otros parajes textuales. Y yo me pregunto: ¿cuándo quiere que escriba?, ¿acaso desconoce el significado de la Navidad? En estos mimos momentos me hallo inmerso en un gran dilema que me tiene absorto. Estoy preparando los regalos y he de concertar diversas variables: las fechas, tanto Santa Claus como Reyes y un par de aniversarios que caen por esos días (a); el sexo de los distintos destinatarios (b); la diferente edad de los receptores (c); las grandes esperanzas que los destinatarios han depositado en mis obsequios y en su valor (d); el maltrecho estado de mi bolsa (e). Tanta es la confusión que me embarga que he pedido consejo a un amigo informático para que cruce los datos en una hoja de cálculo, a ver si desenredamos la madeja. Su respuesta ha sido desalentadora: “eso lo haces en un santiamén con el excel, que es una aplicación muy sencilla que tienen todos los ordenadores”. “Claro, ya lo recuerdo”, le he contestado. No quiero que me tome por inútil, pero lo cierto es que me he quedado con las mismas dudas y con el amor propio por los suelos. Y eso que no les he relatado mis aventuras con el pavo, que darían para todo un serial, con sus buenos momentos y todo.

Es decir,  mi cerebro está sometido a un desenfreno neuronal que ya quisieran para sí los amigos de la NASA, pero tal frenesí se agota en minucias, como suele ser habitual. A eso han de estar ustedes agradecidos, porque en momentos como éste me refugio en la literatura, maestra vicaria del acaecer rutinario. 

Así que como estoy encerrado en el hogar, sujeto por la esclavitud festiva, sólo puedo refrescar mi memoria. Recordarán mi vuelta de Melbourne y mi parada en la capital del Sena. Hagan memoria, estuve varias horas en el Charles de Gaulle, sin otra ocupación que la lectura. Pues bien, mi ánimo previsor me llevó a adquirir un buen número de revistas y un precioso libro. Tenía varias posibilidades, pero opté por Walter Benjamin: le chiffonier, l’ange et le petit bossu.   Lo escogí sobre todo porque tenía (y tiene) 868 páginas, algo que se agradece cuando el avión se retrasa. Y por el autor, Jean-Michel Palmier.  

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El señor Palmier (1944-1998) fue un intelectual reconocido en los años 70 y 80, gran amigo de Virilio y Perec, autor de un buen número de escritos dedicados al análisis estético y político del imaginario, algo muy francés. Era conocido, además, por ser “l’homme de Berlin”, el especialista en las diversas vanguardias alemanas, rusas o húngaras, así como en el expresionismo, en el surrealismo, en la escuela de Francfort y en la variedad marxista. Fue un experto, por ejemplo, en Marcuse y lo fue en Benjamin. Sin embargo, su estudio sobre este último quedó inconcluso al morir prematuramente. Pero Palmier legó un voluminoso manuscrito de algo más de mil páginas  que se guarda en el IMC (Institut Mémoires de l’édition contemporaine) y que es lo que Florent Perrier ha convertido ahora en libro.

Esta nueva versión permite dos cosas. Por un lado, desacralizar a Benjamin, algo que queda claro en las palabras del autor:  “Assurément, son œuvre, dans sa fidélité surprenante à un nombre restreint d’intuitions qui ne cessent de s’enrichir et de se métamorphoser, n’est pas un monolithe. C’est ce qui lui confère, avec la magie du style, sa beauté insolite et sa profondeur. Plutôt que d’y chercher des réponses à des questions qu’il ne pouvait se poser, de le lire sans distance, de le réinventer à notre image, il est peut-être plus utile d’être sensible à sa mise en crise de tout discours qui s’énonce comme certitude et comme vérité. Au-delà de l’imbrication inextricable du politique et du théologique qui domine sa philosophie de l’histoire, son exigence d’affronter le « maintenant », de sauver au sein des ruines les « échardes du messianique », l’expérience des vaincus, garde la même urgence”. 

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Por otro, advertir la disección que se nos propone:  “Je me suis efforcé de lire tous les livres que lui-même a lus, de retracer minutieusement son itinéraire politique et esthétique» y también «l’aborder en toute objectivité, en confrontant par exemple ses analyses du drame baroque aux oeuvres réelles qu’il cite […] en reconnaissant le génie dont il fait preuve lorsqu’il écrit sur Goethe et Hölderlin “l’oeuvre d’art à l’époque de sa reproductibilité technique” et les passages parisiens, tout en mettant en question aussi bien les jugements parfois injustes qu’il porte sur les oeuvres de son temps, la conception discutable qu’il avait du cinéma (rapport du muet au parlant), les articulations paradoxales, contradictoires qu’il a parfois voulu tenter entre ses intuitions les plus personnelles et le matérialisme dialectique...» .

Pues ahí estamos. Lo que ocurre es que el avión llegó a su hora y no me ha dado tiempo de ponerme a ello. En cuanto me atreva con el pavo y decrete su óbito me zambulló en la lectura del volumen. Pero puede que vaya para largo.

De momento, les dejo con un extracto y con la lista de los ensayos más vendidos de hace unos días. De ficción no hablaré, pues sólo podría glosarles ese fenómeno imparable que responde al nombre de Jonathan Littell y que ya ha llegado a nuestros periódicos:   

1. Une brève histoire de l’avenir, Jacques Attali, Fayard (cómo serán los próximos 50  años a partir de nuestros conocimientos históricos y científicos)
2. Pour un pacte écologique, Nicolas Hulot, Calmann-Lévy (carta abierta a quien presida  la República)
3. De chair et d’âme, Boris Cyrulnik, Odile Jacob (neurociencia: el cuerpo y la psique)
4. La Fayette, Gonzague Saint-Bris, Télémaque (biografía del célebre marqués)
5. Les cromagnons de la politique, Jean-Claude Morchoisne,  Laurent Gerra (retrato humorístico de los presidenciables)
6. Dictionnaire amoureux du vin, Bernard Pivot, Plon (historias y anécdotas)
7. Sexus politicus, Christophe Deloire et Christophe Dubois, Albin Michel (las mujeres en la política francesa)
8. Lettres à Montand, Carole Amiel, Michel Lafon (crónica de su última compañera)
9. Comment vivaient nos ancêtres?, Jean-Louis Beaucarnot, J. C. Lattès (vida cotidiana de las generaciones precedentes)  

Eso leen nuestros vecinos

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