Tony Judt en Nueva York

Estimados amigos: sirva este formal  saludo para anunciarles la aparición de un nuevo blog, otro más. Por si ustedes se preguntan cuál es el motivo que me impulsa a sumarme al ruido telemático, sólo puedo decirles que lo hago por amor a la causa, pero no me pidan que les descubra cuál. Lo único que puedo confirmar es el objeto: encontraran ustedes una suerte de turismo cultural y literario, pero  sin grandes expectativas. Me limitaré a relatar noticias y sucesos relacionados con ese mundo, con acentuada predilección por el ámbito de las humanidades y las ciencias sociales.   Eso sí, allende nuestras fronteras (y que cada uno se fije las suyas). Si tuviera la capacidad, me gustaría remedar a Manuel Rodríguez Rivero, al que sigo con aplicación, pero carezco de aquélla, así que mis crónicas serán mucho más ligeras y de un fuste infinitamente menor.  

Dicho de otro modo. En este proceloso mundo informático hallamos por lo general dos tipos de contenido: el conocimiento o la reflexión, que es algo de lo que no ando sobrado, y la información, de la cual creo honradamente poder ofrecer un mediano servicio a los curiosos. De lo expuesto se deducirá, además, el título: el Grand Tour. Si   el empeño resulta fútil, al menos quedará un rótulo ampuloso. Porque, a decir verdad, no dispongo del tiempo que tuvieron quienes emprendieron aquel periplo entre el Setecientos y el Ochocientos y, en caso de que lo tuviera,  tampoco poseo una generosa bolsa con que sufragar semejantes viajes. Por fortuna, la tecnología nos permite lo que antes sólo unos cuantos paladeaban.

Acabaré este sucinto preludio recordando que se trata de una prestación altruista, de modo que no me exijan regularidad. Haremos lo que podamos, e incluso estoy dispuesto a aceptar sugerencias.

Como muestra, un botón. Hoy les traigo un sucedido de la populosa ciudad de Nueva York  (mi aplicación word se empeña en que escriba Cork, propuesta que me tiene intrigado y espero resolver a no mucho tardar).  La elección ha de servir, pues, como ejemplo de lo que pudieran ser entregas venideras.

Tony R. Judt, Board Member            censored

Contratiempos del historiador Tony Judt  

En los primeros días del pasado octubre se programó una conferencia con el título de “The Israel Lobby & US Foreign Policy”  a cargo de  del citado  Judt, profesor en la  New York University. Los organizadores, Network 20/20, habían preparado el acto con esmero y, como en otras ocasiones, el foro escogido era la embajada polaca en Nueva York. Hago un inciso para   informarles de   que dicha legación diplomática sólo prestaba su local, de modo que no subvencionaba el acto. La cuestión es que, de súbito y sin mayores explicaciones, el cónsul general Krzysztof Kasprzyk canceló la plática. El escándalo que siguió fue mayúsculo. En medio de la confusión y el desconcierto, se supone que la directora y fundadora de Network 20/20, Patricia Huntington, manifestó que había recibido una llamada telefónica anunciándole la suspensión del evento y aseguró que tras esa infeliz decisión estaba Abe Foxman, presidente a la sazón de la ADL (Anti-Defamation League). Los periódicos se hicieron eco de inmediato de la noticia, interpretando el suceso como una muestra del nuevo rumbo que estaban tomando las relaciones entre este gobierno europeo y el de Israel. 

 El New York Sun, por ejemplo, recogía el sentir  de los diplomáticos polacos (The consulate is not a Hyde Park, it’s not a discussion club, it’s a consulate) y de David Harris, director ejecutivo del American Jewish Committee (Bravo to them for doing the right thing), incómodos ambos con las posiciones críticas que Tony Judt mantiene hacia el gobierno de Israel. La señora Huntington habría ido más lejos: en realidad, la ADL perseguiría a Judt allá donde fuese con el inquebrantable ánimo de boicotear todos sus actos. 

 Como consecuencia del embrollo, un grupo de intelectuales y académicos, encabezados por Richard Sennett y Mark Lilla, remitieron un escrito de protesta a Foxman deplorando que una organización que se decía defensora de los derechos civiles  promoviera la censura. La respuesta fue emplazarlos a una reunión privada para discutir sobre la cuestión, pero Sennett y sus colegas decidieron remitir todo el asunto a las páginas de la conocida The New York Review of Books.  El caso de Tony Judt: carta abierta a la ADL” apareció  en el número 53 de dicha publicación, correspondiente al 16 de noviembre, desgranando con pelos y señales todo el entuerto. Y terminó con un cruce de misivas entre los implicados que también recoge la revista en su edición del 30 de noviembre.  En fin, en esos enlaces podrán seguir ustedes todos los avatares del escándalo, los argumentos de los unos y de los otros, la posición de la ADL (ADL did not threaten or intimidate or pressure anyone. The Polish consul general made his decision concerning Tony Judt’s appearance strictly on his own) e incluso la actitud variable de Patricia Huntington, que ahora se desdice de sus manifestaciones y exige a  The New York Sun y The Jewish Week que se retracten de lo publicado.  Si, además, alguien desea saber en qué consisten los comentarios críticos de Judt con respecto a Israel, se puede leer uno de sus artículos, publicado en el  Financial Times.

En cualquier caso, podemos sumarnos a las palabras de Sennett: Though we, the undersigned, have many disagreements about political matters, foreign and domestic, we are united in believing that a climate of intimidation is inconsistent with fundamental principles of debate in a democracy. 

Los protagonistas: 

Network 20/20 es una organización independiente  fundada en 2003 que declara tener como objetivo la formación de los líderes del mañana. La última conferencia que han organizado ha tenido como invitado al profesor Javad Zarif, embajador de Irán en la ONU. 

Tony Judt nació en Londres en 1948. Estudió en el  King’s College de  Cambridge y en la parisina  École Normale Supérieure. En la actualidad es profesor  de estudios europeos y director del  Erich Maria Remarque Institute, que él mismo fundó en 1995,  en la New York University. Su libro más reciente es el magnífico  Postguerra. Una historia de Europa desde 1945 (Taurus, 2006).

Richard Sennett, formado en Chicago y en Harvard, es un experto en sociología y estudios urbanos que ha pasado los últimos años en la misma Universidad que Judt, donde creó el  Institute of the Humanities. Sin embargo, parece que ahora mismo disfruta de una larga excedencia e imparte su enseñanza a caballo entre la London School of Economics  y el Massachusetts Institute of Technology. Su publicación más reciente es La cultura del nuevo capitalismo  (Anagrama, 2006).

Menos conocido quizá sea Mark Lilla, que  procede también de Harvard y es un reputado profesor de pensamiento social en la Universidad de Chicago, aunque a mediados de los 90 estuvo asimismo en el New York Institute for the Humanities (con lo que se cierra el círculo). Entre nosotros, su última obra es Pensadores temerarios (Debate, 2004), una recopilación de artículos publicados en The New York Review of Books y en The Times Literary Supplement sobre seis autores: Walter Benjamin, Jacques Derrida, Michel Foucault Alexandre Kojève, Martín Heidegger y Carl Schmitt. Sin embargo, los críticos han señalado que el mejor texto es el epílogo, titulado “La seducción de Siracusa”, que   trata de explicar la atracción por lo totalitario.  Por lo demás, y acaso sea significativo,  es un reconocido seguidor de Berlin (ha coeditado The Legacy of Isaiah Berlin, New York Review Books, 2001). Quienes sean habituales de la revista Letras Libres también lo recordarán, porque Enrique Krauze le tiene en alta estima y le publica con regularidad. También Arcadi Espada y sus Ciutadans le suelen citar. 

Digamos finalmente que Abe Foxman nació en Polonia en 1940 en el seno de una familia de confesión judía. Los suyos emigraron en 1950 y él estudió ciencia política y se graduó en historia y en otras materias. En 1965 empezó a trabajar en la ADL y la dirige desde 1987. Como es sabido, esta conocida Liga fue creada en 1913 y es la principal organización de entre las que combaten el antisemitismo.  

Hasta aquí puedo leer. 

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Posdata para los amantes del jazz. La prensa americana  comenta con gran brevedad  el fallecimiento de Anita Belle Colton, más conocida por su nombre artístico, Anita O’Day. Todos se limitan a reproducir la nota de Associated Press. Nunca fue una gran diva, eso es cierto y se nota, pero a sus incondicionales les quedan las grabaciones que realizó para Verve con el celebrado arreglista Billy May (a éste quizá lo recuerden los fans de Sinatra). Dicen, además,  los de cierta edad que años ha Anita pasó por Valencia con el estupendo clarinetista Buddy De Franco. Mi enhorabuena a quienes pudieran paladearlos. Hay cosas que uno no debe perderse, como el concierto que en el Xàbia Jazz ofreció este verano Hank Jones, acaso el más legendario de los pianistas vivos, como así quedó demostrado.     De otra infeliz desaparición, la del antropólogo Clifford Geertz, nada diré y remito a todos ustedes al enjundioso comentario que hiciera mi colega Justo Serna hace unos días

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