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Miedo y otras emociones: El “giro afectivo” en la historia

Publicado por Anaclet Pons en Mayo 4, 2009

La revista griega Historien,  a punto de cumplir una década de vida, dedica su último número al denominado Affective Turn. El tema no es nuevo y se puede seguir, por ejemplo, en  el reciente volumen editado por Patricia Ticineto Clough y Jean O’Malley Halley (The Affective Turn: Theorizing the Social. Durham,  Duke UP, 2007), que a su vez recoge los trabajos que desde 1999 se han realizado en el Center for the Study of Women and Society de la CUNY.

Los textos que ofrece la revista proceden de la III Conferencia  International que dicha publicación organizó  con el título de  “On Emotions: History, Politics, Representations”, celebrada en Atenas en mayo de 2007.

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Este  número  explora, pues,  la creciente importancia que la emoción y el afecto tienen en los discursos  transdisciplinarios, y las bases políticas, sociales y culturales de este reciente cambio en la teoría crítica y la crítica cultural. Los ensayos examinan el significado de la socialidad de las emociones y de  la afectividad en términos de múltiples temporalidades y los cambios históricos,  en las configuraciones de poder a nivel local y mundial, en los procesos coloniales y postcoloniales, en economías políticas capitalistas, en los discursos nacionales y posnacionales,  en las narrativas religiosas y filantrópicas, incluso en la denonimada biopolítica. ¿Cómo podemos estudiar las fuerzas emocionales, individuales y colectivas  en contextos tan variados como la guerra, la descolonización, la migración y la injusticia global? ¿En qué medida la memoria,  la historia,  la política y  la teoría se ven afectadas  por este tipo de contacto con múltiples configuraciones y reconfiguraciones de lo emotivo? Tomados en conjunto, los ensayos abordan una tensión productiva entre las nociones de “emoción”, “afecto” y “pasión social”; esta  suspensión conceptual marca las epistemologías iml¡plicadas enel compromiso histórico y antropológico con el actual “giro afectivo”.

En general, esta recopilación presenta  de qué modo el compromiso teórico con las emociones de mediados de los noventa,  que ha sido identificado como un “giro afectivo” en las humanidades y las ciencias sociales, está basado en algunas de las más innovadoras tendencias epistemológicas de las dos últimas décadas del siglo XX, incluyendo las teorías de corte psicoanalítico de la subjetividad y la sujeción, las teorías del cuerpo y la expresión, la teoría feminista posestructuralista, la crítica poscolonial, la teoría queer del trauma y la melancolía.

Como señaló hace unos años  Barbara Rosenwein, (“Worrying about Emotions in History”, American Historical Review, 107:3, 2002, pp. 821–45), la narrativa histórica dominante estaba basada en el paradigma  progresivo de la autorestricción emocional, asumiendo que la historia de Occidente es la de  una moderación emocional cada vez mayor. Los estudios que han trazado la genealogía de la aparición de “una mentalidad europea de la culpa” a comienzos de la modernidad  consideran esa gran narrativa insostenible, pues  el “proceso de civilización” ya no podía estar ligado a la modernidad (Jean Delumeau, Le péché et la peur). Distintos historiadores han criticado las bases teóricas del viejo paradigma, tomando en consideración  las teorías de las emociones desarrolladas en la antropología y la teoría cultural, con  la formulación de nuevos conceptos para el estudio del pasado y la introducción de un enfoque histórico distinto al abordar las emociones. Rosenwein ha introducido el término “comunidades emocionales” y trata de descubrir el sistema  de sentimientos que rige en estas comunidades. El esfuerzo se centra en los estilos de las expresiones, en los vínculos afectivos que las personas reconocen, las prácticas asociadas a las diversas formas de sociabilidad y sensibilidad que caracterizan a cada comunidad, pero también las diferencias en la expresión, la forma y la limitación de las emociones en cada una de ellas.

Ahí queda eso!

PERFORMING EMOTIONS:
Historical and Anthropological. Sites of Affect

Octubre de  2008, volumen 8:

Athena Athanasiou, Pothiti Hantzaroula, Kostas Yannakopoulos, “Introduction: Towards a New Epistemology: The Affective Turn
Peter N. Stearns, “Fear and History”
Gil Anidjar, “Of Rats and Names (Reflections on Hate)”
Jörn Rüsen, “Emotional Forces in Historical Thinking: Some Metahistorical Reflections and the Case of Mourning”
Alberto Mario Banti, “Deep Images in Nineteenth-Century Nationalist Narrative”
Jina Politi, “A New Species of Man: The Man of Feeling”
Eleni Papagaroufali, “Of Euro-Symbols and Euro-Sentiments: The Case of Town and School Twinning”
Alexandra Bakalaki, “On the Ambiguities of Altruism and the Domestication of Emotions”
Eleftheria Zei, “Relationships of Affection. Relationships of Power: Death and Family Grieving in the Islands of the Aegean, 17th-18th Centuries”
Costas Gaganakis, “Stairway to Heaven: Calvinist Grief and Redemption in the French Wars of Religion”
Despoina Valatsou, “History, our own Stories and Emotions Online”
Luisa Passerini, “Connecting Emotions. Contributions from Cultural History”

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La justicia (poética) y Martha Nussbaum.

Publicado por Anaclet Pons en Enero 31, 2007

Sequimos con las publicaciones periódicas. Ahora le toca el turno a la revista helena Cogito, cuyo número 5 lleva por título Applied ethics. Se trata de una publicación dedicada a la reflexión filosófica que está radicada en Atenas y que no forma parte del mundo académico. La edita Nefeli Publishers y tiene una periodicidad cuatrimestral, algo que hasta ahora ha mantenido desde que viera la luz en 2004. Se entenderá, pues, que los promotores intenten ofrecer textos de carácter general, que permitan conseguir una amplia audiencia, pero sin renunciar a la complejidad del tema que sirve de referencia. Así, se tratan cuestiones referidas a la metafísica, la epistemología, la lógica, la ética y la estética, pero también otras más inusuales que pueden abarcar aspectos como los jardines, la alimentación, la poesía o la música, todo bajo una orientación filosófica. No pretenden simplificar la disciplina, sino hacerla accesible al público en general mostrando que es relevante y atractiva. A tal fin, la revista suele dar cabida a autores griegos de cualquier ámbito del saber, aunque también aparecen de vez en cuando pensadores de otras nacionalidades, con traducciones o entrevistas. Hay además firmas habituales con secciones fijas que dan una imagen estable a la variedad de temas que se tratan en cada ejemplar. Hay, por ejemplo, una columna sobre cómo nutrir una buena biblioteca filosófica. Además, cada número se dedica a un asunto particular: amistad (01), historia y narrativa (02), aislamiento (03), inteligencia natural y artificial (04). Dada mi querencia, les diré que en aquel segundo volumen participaban distintos autores griegos junto a Mark Mazower (“History and the Historical Novel”), profesor de la Universidad de Columbia que está especializado en Grecia, y se incluía la traducción de un texto de Hayden White (“The Fictions of Factual Representation”) que pertenece a su volumen de 1978 Tropics of Discourse (El texto histórico como artefacto literario y otros escritos, Barcelona, Paidós, 2003).

Pero quería hoy cumplir un doble objetivo. Uno ya ha sido cubierto, darles a conocer esta interesante iniciativa. Otro es desentrañarles parte de su contenido. Y para ello, para no remontarnos a años pasados, les he mencionado el último número, el quinto de los hasta ahora editados. Esta nueva entrega se abre, por ejemplo, con una entrevista a la profesora de ética y derecho Martha Nussbaum, de la Universidad de Chicago, a cargo de Stelios Virvidakis, colega de la de Atenas. La pregunta inicial expone a las claras el contenido del diálogo: “¿Qué opina sobre la posibilidad de que la filosofía desempeñe un papel más activo en la esfera pública, en la educación en la ética aplicada?”

En los E.E.U.U, viene a decir la profesora Nussbaum, la filosofía lo tiene muy crudo, al menos en ese propósito, “porque los media son muy sensacionalistas y anti-intelectuales”. En Europa las cosas funcionarían, a su juicio, de forma un tanto distinta. En los Países Bajos, por ejemplo, dice haber experimentado una cultura pública animada por la filosofía, incluso en programas de televisión. Además, en Europa no sólo se hablaría de filosofía política, sino de otras ramas, como de filosofía de la mente o de las emociones. Así empieza ella su intervención:

There are lots of possibilities. And countries are very different. I find that the US is in a way one of the most difficult places for philosophy to play a public role because the media are so sensationalistic and so anti-intellectual. So that if I go to most countries in Europe I’ll have a much easier time having a newspaper story than I would in the US. The New York Times Op-Ed page is very dumbed down and I don’t even bother to try to get something published there anymore because they don’t like anything that has a complicated argument. So I find the US very frustrating. On the other end of the spectrum the Netherlands has a tremendous public culture of philosophy. They have a very large selling journal called Philosophy and my Upheavals of Thought which as you know is an extremely long book and it is even longer in Dutch, it not only sold very well in English, but then it was translated into Dutch only a few months later and it has already sold 4.000 copies. So I feel that that’s quite extraordinary. But it’s because there are TV programs on philosophy, things involving not just political philosophy, but things like the emotions, the mind and so on. But I think one just has to cultivate that over a long period of time, the journalists, the media all have to play a role.

Si desean ampliar todas esas informaciones y continuar, sigan el enlace………

En cualquier caso, quienes no deseen practicar el inglés que busquen otra excusa, porque Martha Craven Mussbaum es una autora bien traducida. Habría que empezar con La fragilidad del bien (Visor, 1995), seguir con Justicia poética (Andrés Bello, 1997) y terminar con los títulos que desde entonces nos ha ofrecido la editorial Paidós: Los límites del patriotismo (1999), La terapia del deseo (2003), El cultivo de la humanidad (2003) y Las fronteras de la justicia (que acaba de aparecer o estará a punto de hacerlo). Entre medias aún queda espacio para Las Mujeres y el desarrollo humano (Herder, 2002), El conocimiento del amor (Antonio Machado, 2005) y El ocultamiento de lo humano (Katz, 2006), sin olvidar el volumen que compiló en 1996 con quien fuera su pareja, Amartya Kumar Sen (La calidad de vida, FCE), y el que coeditó en 2000 con Cass R. Sunstein (Clones y clones, Cátedra). De ella se ha dicho mucho y bien, desde que se hiciera célebre en 1978 con su traducción inglesa del De motu animalium de Aristóteles. Unos la señalan como la máxima representante del liberalismo feminista, otros invocan sus reflexiones sobre la conveniencia de una teoría política tendiente a la justicia social basada en los principios aristotélicos y, en fin, todos coinciden en situarla en la senda del pensamiento rawlsiano, al que intenta mejorar desde aquella tradición helenística y desde la óptica liberal.

Esto dice, por ejemplo, Mussbaum en una reciente entrevista para el periódico argentino Clarín al ser preguntada sobre sus críticas al contractualismo de Rawls:

Quisiera aclarar que mi reivindicación de la ley natural retoma el estoicismo griego y romano y la tradición protestante que desciende de allí, en Grocio, Kant y otros. Es muy diferente del intento del catolicismo por reflotar una cierta política basada en la ley natural. Mi posición es diversa en tema y contenido, y también porque insiste en que estos principios morales son parte de una sociedad liberal que distinguió entre la concepción política y las visiones con las cuales los seres humanos deciden vivir su vida. Retomo la distinción que traza Rawls en su gran Liberalismo Político entre una doctrina política y una doctrina comprehensiva. Digo sólo que necesitamos ciertos principios morales como base para una vida política en conjunto. El interés nacional no puede ser base suficiente para las relaciones internacionales. Por lo tanto, creo que coincido con Grocio en cuanto a la moralidad que necesitamos discutir entre las naciones. Por supuesto, esta discusión se entiende en un modo liberal y no “realista”.

Entrevista en Clarín: http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2006/07/08/u-01229649.htm

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