La educación de Adolf Hitler

La bibliografía sobre Hitler es oceánica. Hace poco se traducía El oscuro carisma de Hitler, de  Laurence Rees (Crítica). No sé si tendrá la misma suerte Othmar Plöckinger, autor de  Geschichte eines Buches: Adolf Hitlers “Mein Kampf” 1922-1945, que acaba de publicar otro libro sobre el asunto. Editado por Ferdinand Schöningh Verlag, el nuevo se titula Unter Soldaten und Agitatoren: Hitlers prägende Jahre im deutschen Militär 1918-1920 (Entre soldados y agitadores: años formativos de Hitler en el ejército alemán, 1918-1920). La versión internacional del Spiegel nos ofrece la reseña de Felix Bohr:

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¿Qué hace un soldado cuando su país ha perdido una guerra y se queda sin nada, sin educación ni formación, sin familia y sin amigos? Sigue siendo un soldado.

El 21 de noviembre de 1918, 10 días después del armisticio, el cabo Adolf Hitler se presentó en la guarnición a su regimiento en Munich. Le dieron raciones gratuitas, un salario mensual de alrededor de 40 marcos y un lugar caliente para dormir, una concesión importante siendo invierno.

Muchos años más tarde, Hitler afirmó que, a finales de la guerra, había decidido convertirse en político. En realidad, a finales de 1918 quería seguir siendo soldado durante tanto tiempo como le fuera posible. Transcurrió un año y medio antes de que Hitler tuviera que abandonar su base militar;  es el periodo menos estudiado en la vida del posterior dictador.

Durante décadas, los historiadores han tratado de determinar cómo un  demacrado aspirante a pintor pudo convertirse en un tirano asesino, y de dónde recibió el joven Hitler sus influencias más decisivas. ¿Fue en la ciudad austriaca de Linz, donde creció como hijo de un violento funcionario de aduanas? ¿En Viena, donde, como  artista fracasado, pasó la mayor parte del tiempo, entre 1908 y 1913, viviendo en una casa de huéspedes para varones? ¿O durante la Primera Guerra Mundial, cuando fue testigo de cómo los cuerpos quedaban despedazados en el frente occidental?

Othmar Plöckinger, historiador de Salzburgo, se centra en un período totalmente diferente. “El período decisivo que dio forma a la vida de Hitler”, concluye el académico, “fue su ápoca en el ambiente militar de Munich, de 1918 a 1920″. Allí fue donde, según Plöckinger, Hitler consolidó su visión antisemita del mundo. Fue donde se convirtió en un antibolchevique y donde tuvo experiencias “que  más tarde aplicó a su carrera como propagandista y líder del Partido Nazi”.

Plöckinger ha recopilado muchos y buenos argumentos para apoyar sus opiniones sobre Hitler. Como miembro de una comisión de investigación de su regimiento, el cabo segundo aprendió a luchar contra sus rivales políticos. Asistió a cursos antibolcheviques con profesores de la derecha, que esperaban el fin de la democracia en Alemania y le enseñaron el arte de la propaganda. Y, mientras trabajaba para los militares, también tuvo la oportunidad de hacerse un nombre como orador ante grandes audiencias. En resumen, Hitler, que había abandonado la escuela a la edad de 16 años, adquirió lo que equivalía a un curso intensivo en “competencias clave para liderar un movimiento”, como ha descubierto Plöckinger .

Hitler con otros soldados

La carrera política de Hitler, el soldado, comenzó en la primavera de 1919, con la situación agravándose en Munich. El 7 de abril, los socialistas radicales proclamaron la República Soviética de Baviera y comenzaron a formar un “ejército rojo” a imagen  de su homólogo soviético. La mayoría de los soldados cercanoa a Hitler se negaron a unirse a las tropas revolucionarias. Aunque el cabo austriaco fue elegido para uno de los consejos de soldados de su regimiento, siguió siendo un firme opositor de la República Soviética de Baviera, como escribe Plöckinger .

A principios de mayo de 1919, después de sangrientos combates,  tropas alemanas (Reichswehr) y milicias derechistas ocuparon la capital bávara. Cientos de simpatizantes de la República Soviética fueron asesinados indiscriminadamente. Una ola de persecución se apoderó de todo Munich.

Hitler, que se había opuesto a la revolución, obtuvo ahora el cargo de comisionado de investigación en su regimiento. Como miembro de un anterior consejo, estaba muy familiarizado con el batallón. Ayudó a compilar listas de nombres, e  investigaron a los soldados que presuntamente habían estado en connivencia con el Ejército Rojo.

En muchos casos, las acusaciones se basaban en meras especulaciones y rumores. Por ejemplo, el tribunal de Hitler sospechaba que August Klumpf, un representante de los oficiales que tenía la misma edad que Hitler, “promovía actividades contra el gobierno”. En verdad,  Klumpf había rechazado el gobierno de la Baviera Soviética. Fue rehabilitado con el tiempo.

Plöckinger rastrea cómo Hitler, en tanto comisionado, se familiarizó primero con un instrumento de poder que más tarde usaría para eliminar a sus enemigos: la limpieza política. Esto le permitió alcanzar el poder absoluto, en un principio dentro del Partido Obrero Alemán (DAP), el precursor del Partido Nazi. Poco a poco, forzó a todos sus antiguos aliados políticos que se habían atrevido a rebelarse contra él en el partido, que Hitler llevó a la fama regional.

Dado que el Comisionado Hitler era considerado políticamente fiable, en julio de 1919 su regimiento le envió a un curso de formación antibolchevique de la “División de Información y Propaganda” del Bavarian Reichswehr Command. Karl Mayr, un antisemita, era el jefe de la división. Aunque las conferencias a las que Hitler asistió  tenían títulos aparentemente inofensivos como “Educación y Política” y “El desarrollo de la vida económica alemana desde 1871″, los profesores eran antisemitas y antibolcheviques, hostiles a la República de Weimar.

En apariencia, la cúpula militar trataba de presentarse como políticamente neutral. En realidad, promovía ideas hostiles a la república dentro de sus propias filas. En agosto de 1919, Hitler, como uno de los 26 “propagandistas”, fue asignado al “Comando de Información” móvil del Reichswehr. Hizo muchos contactos y estableció relaciones que, como escribió en “Mein Kampf”, forjaron la “fundación del nuevo movimiento.”

En el campo de tránsito de Lechfeld, Hitler, ahora abiertamente un radical propagandista derechista, dio charlas a otros soldados que habían regresado, tras haber sido prisioneros de guerra, “contaminados con ideas bolcheviques y espartaquistas”. Cerca de 150 hombres escucharon las afirmaciones de Hitler sobre las “Condiciones de la Paz y la Reconstrucción” y sobre el capitalismo, en las que también se abordó la “cuestión judía”. En Munich, entregó panfletos de la división de propaganda a los soldados.

Hitler también escribió panfletos políticos sobre temas como la “cuestión de los asentamientos”, así como una carta en la que agitaba contra el judaísmo, que era “absolutamente una raza y no una comunidad religiosa”. Hizo un llamamiento en pro de un antisemitismo que tenía que conducir “al control metódico legal y a la eliminación de las prerrogativas del judío”.

A partir de fuentes como éstas, Plöckinger concluye que el desarrollo de Hitler hacia el fanático racista se completó en el otoño de 1919. Su antisemitismo latente se transformó en un odio radical a los judíos.

A principios de septiembre, los superiores de Hitler lo enviaron a la DAP -como hombre de confianza de los militares, dice Plöckinger. Esto le convenía a Hitler, porque él podría seguir siendo un soldado y, por tanto, seguir recibiendo salario, comida y alojamiento. De esta manera, el ejército facilitó su entrada en la política.

Poco después, los periodistas empezaron a informar sobre el aumento de los propagandistas. El 22 de febrero de 1920, el periódico Donau Zeitung informó que Hitler había, “bajo la forma de entretenimiento familiar simple”, dado a la Milicia Ciudadana Passau “un” discurso patriótico que fue recibido con un estruendoso aplauso. “

Durante esos meses, el ejército al parecer solo exigía del posterior dictador un trabajo de baja categoría, como bibliotecario, por ejemplo. Una “orden de diario” en el 41 Regimiento de Fusileros informaba a los soldados sobre pedir prestado “material de lectura” al “soldado Hitler, habitación 564, tercer piso”.

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