La correspondencia de Darwin, en la red

Presentamos en la bitácora el Darwin Correspondence Project. Se anuncia como  un portal en el que leer y buscar los textos completos de más de 7,500 de las cartas de Charles Darwin, y encontrar información sobre otras 7,500. Ofrece, pues, las transcripciones completas de todas las cartas conocidas que Darwin escribió y recibió hasta el año 1869. Y aumenta sin parar.

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Para mayor aclaración, he aquí la noticia difundida por la BBC a finales de marzo sobre una parte de la colección (con alguna ligera enmienda):

La pena de ver a su hijo destruido tras la muerte de su nuera y la comparación de su teoría de la evolución con “la confesión de un asesinato” son algunas de las joyas que se pueden encontrar en una colección de cartas inéditas escritas de puño y letra por Charles Darwin.

La colección de más de 1.400 cartas pronto estará disponible online, publicadas por el Darwin Correspondence Project de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

Éstas tienen un alto contenido emocional y están dirigidas a su mejor amigo, el botánico Joseph Hooker. De las muchas cartas que Darwin escribió y recibió en su vida, algunas de las más importantes forman parte precisamente de la correspondencia mantenida con Hooker durante 40 años.

Aparte del seguimiento del desarrollo de las ideas científicas de Darwin, las misivas dan una visión íntima de una amistad victoriana. Lo que más llama la atención de los documentos es el tinte personal que contienen. En una conmovedora carta, escrita en 1876, Darwin escribió sobre la muerte en el parto de la esposa de su hijo Francis:

“La pobre Amy tuvo convulsiones severas debido a un fallo en sus riñones. Después de las convulsiones, se dejó caer en un sopor del que nunca se recuperó.  Es un consuelo inefable el que no haya sufrido ni sabido que dejaba para siempre a su amado esposo. Ha sido un golpe muy amargo para todos nosotros”.

Carta de Darwin a Hooker. Cortesía de Darwin Estate y Cambridge University Library.

Carta de Darwin a Hooker. Cortesía de Darwin Estate y Cambridge University Library.

Unos años antes, Hooker le había escrito sobre la muerte de su propia hija, dirigiéndose a él como “Querido viejo Darwin”, y diciendo: “Acaban de enterrar a mi niñita querida y vi tu nota”.

Darwin recuerda los sentimientos de su amigo a partir de su dolor compartido.

“Te agradezco tu amable y sentida carta. Cuando te escribí desde Glasgow (carta que entiendo llegó demasiado tarde) no había olvidado tu antiguo dolor, pero no quise referirme a él ya que sabía que no sería bueno de mi parte hacerte revivir estos antiguos sentimientos, pero no me pude resistir a escribirte”.

La misiva también revela la cercanía de los lazos familiares de Darwin, en particular su preocupación por su hijo.

“Nunca he visto a nadie sufrir tanto como al pobre Frank. Ha ido al norte de Gales para enterrar el cuerpo en una pequeña iglesia entre las montañas (…) Me alegro de saber que está decidido a hacer un esfuerzo y seguir trabajando ¿Hasta dónde será capaz de mantener esta sabia resolución? No lo sé”.

Darwin y Hooker se conocieron en su juventud, después de que ambos viajaron extensamente como botánicos: Darwin a las Islas Galápagos a bordo del Beagle, Hooker a la Antártica.  Luego siguieron carreras científicas muy diferentes. Hooker se convirtió en director del Real Jardín Botánico de Kew Gardens –al sur de Londres-, mientras que Darwin desarrolló sus ideas sobre la evolución por selección natural que resultaron completamente innovadoras. Los dos hombres se veían de vez en cuando, pero su amistad floreció principalmente por correspondencia. Según Paul White, editor e investigador asociado en el Proyecto, las cartas ofrecen una ventana íntima a la vida emocional de Darwin.

“Es un maravilloso conjunto de documentos no solo sobre la ciencia victoriana sino sobre los vínculos sociales que se podían forjar por correspondencia, y los lazos emocionales que podían cultivarse entre dos hombres”, dice White.

Darwin también usa a Hooker como caja de resonancia de sus ideas científicas. Debido a su posición en Kew Gardens, Hooker le puso en contacto con una amplia red de contactos científicos. Esto fue vital para Darwin. “Fue muy importante, porque había decidido vivir una vida bastante solitaria. No tenía una posición institucional, por lo que Darwin utilizó las cartas, más que la mayoría de la gente de su época, como una ventana al mundo”, comenta White.

Fue con Hooker con quien primero compartió Darwin sus ideas radicales sobre la evolución. Según White, el hecho de que confiara tanto en Hooker como para confiarle esta información, que había mantenido privada durante varios años, era una señal de lo cercanos que estaban. Aun así, la comunicación de sus pensamientos no estuvo exenta de temor.

“Por fin vinieron los destellos de luz y estoy casi convencido (contrariamente a mi opinión inicial) de que las especies no son (esto es como confesar un asesinato) inmutables”

Está claro que Darwin era consciente de la naturaleza revolucionaria de sus ideas. Y Hooker le defendió con tesón en el debate religioso que siguió. Gran parte del debate se llevó a cabo por correspondencia, con Darwin respondiéndo personalmente a muchos de sus críticos.

White sugiere que las cartas ayudan a “dar una imagen diferente de Darwin y de la actividad científica, al mostrar que fue hecha en colaboración y no separada de la vida privada”.

Esto se debió, en parte, a las personalidades bastante distintas de ambos hombres, dice White. “Hooker parece bastante irascible, muestra mal genio y es chismoso, y a Darwin realmente le encantaba eso -había algo liberador en las cartas. Él era más reservado, actuaba con formalidad y cortesía. Pero probablemente fue gracias a eso que expresó cosas que no habría expresado de otra manera”.

Es la luz que arrojan sobre la obra de Darwin lo que hace estas cartas tan fascinantes.

BBC © 2013

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