Entre la literatura y la historia

No es habitual que una revista académica, en este caso del ámbito histórico, ceda sus páginas a un novelista. Así que es casi una curiosidad que Itinerario (International Journal on the History of European Expansion and Global Interaction), publicación del Leiden Institute for History que distribuye Cambridge, abriera su último número de 2012 con una entrevista al novelista Amitav Ghosh. El título es “Between the Walls of Archives and Horizons of Imagination: An Interview with Amitav Ghosh“, y el diálogo lo conduce Mahmood Kooria. Veamos la presentación y algunos párrrafos:

Amitav Ghosh at Imagining Europe © ECF / Jan Boeve

Amitav Ghosh at Imagining Europe © ECF / Jan Boeve

En la primera semana de octubre de 2012, Amitav Ghosh visitó Amsterdam para dar una conferencia sobre “Confluence and Crossroads: Europe and the Fate of the Earth” organizada por la European Cultural Foundation. Ghosh, que se graduó en Antropología Social por la Universidad de Oxford, es conocido por sus escritos de ficción que exploran las conexiones históricas y transregionales. Sus novelas incluyen The Circle of Reason, The Shadow Lines, The Calcutta Chromosome, The Glass Palace, The Hungry Tide, Sea of Poppies y River of Smoke. También ha publicado tres colecciones de ensayos: The Imam and the Indian, Dancing in Cambodia and At Large in Burma e Incendiary Circumstances. Además, escribe regularmente para The New Republic, The New Yorker, The New York Times y otras publicaciones. Ha sido profesor en la Universidad de Delhi, la Universidad de Columbia, la Universidad de Queens (Nueva York)  y la Universidad de Harvard. Ha sido investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Queens y por la Sorbona. Nos citamos en el Ambassade Hotel de Amsterdam para una larga conversación sobre la escritura de la historia, la ficción histórica y los respectivos oficios de historiador y novelista. Las siguientes líneas son extractos de la entrevista.

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Por su formación es antropólogo, pero es conocido por ser un escritor de ficción cuyos relatos abordan significativamente la historia. ¿Podría hablarnos de su paso de lo académico a lo literario y de la antropología a la historia?

Sé que debe parecer como cambios disciplinarios y todo eso, pero para mí no lo fueron, porque yo estaba interesado en escribir. Yo quería escribir novelas. Al mismo tiempo, estaba interesado en la historia y en otras cosas. Así que todo se juntó. Todo formaba parte de mi educación y de mis procesos de pensamiento. En primer lugar pienso en mí mismo como novelista. No me veo a mí mismo como académico en absoluto. Si usted lee mi tesis doctoral verá que casi no tiene notas al pie, la bibliografía debe ocupar dos o tres páginas.

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¿Qué hace que se sienta más cómodo escribiendo novelas históricas que historia académica?

Realmente no sé cómo responder a eso. En pocas palabras, no estoy  interesado en escribir historia académica, sobre todo porque solo te puedes plantear determinadas preguntas. En primer lugar, estoy interesado en los personajes, en las personas, en las historias individuales, y la historia es un telón de fondo. Pero hay una gran diferencia entre escribir una novela histórica y la escritura de la historia. Si se me permite decirlo de esta manera: la historia es como un río, y el historiador escribe sobre cómo fluye y sobre las corrientes y contracorrientes que hay. Sin embargo, dentro de este río, también hay peces, y los peces pueden nadar en muchas direcciones diferentes. Por tanto, lo miro desde el punto de vista de los peces y de la dirección en la que nadan.  Así, la historia es el agua en la que nada, y es importante para mí conocer el caudal del agua. Pero, al final, estoy interesado en los peces. El enfoque del novelista sobre el pasado, a través de los ojos de los personajes, es sustancialmente diferente del enfoque del historiador. Para mí, ver el pasado a través del prisma de un personaje me permite comprender algunos aspectos del pasado de los que los historiadores no se ocupan. Sin embargo, debo admitir que no sería posible hacer esto si los historiadores no hubieran sentado las bases.

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Investiga mucho en los archivos para cada uno de sus libros. ¿Eso es porque intenta que el texto y el contexto histórico sean lo más precisos posible? Y si es así, entonces ¿dónde coloca su imaginación?

La imaginación no es una especie de esencia flotante. La imaginación comienza a partir de determinados puntos en el espacio y el tiempo. Para mí, investigar a menudo desencadena las historias; despierta mis ideas. Se inicia ahí y parte de allí. Así que no se puede separar la imaginación de la investigación como tal. Y, en el caso de mis novelas recientes, tuve que investigar mucho porque nadie más lo había hecho. Me refiero a que los historiadores no lo habían hecho. Hay muy poco trabajo histórico sobre el comercio del opio, lo que es extraño, porque el comercio de opio jugó un papel muy importante en nuestra economía hasta los años 1920. La gente a menudo me pregunta ¿por qué hay tan poca conciencia sobre la Guerra del Opio en la India? No sé la respuesta. En el caso de Asia, la Guerra del Opio fue un acontecimiento histórico mundial que cambió el continente. Sin embargo, la calamidad de la guerra y del comercio permanecen oculto. Los chinos miraban y veían cómo el colonialismo se había apoderado de grandes extensiones de Asia y África. Llegó en forma de comercio, y el comercio era una cabeza de playa para la adquisición de tierras, primero pacíficamente, mediante donaciones, y luego por la fuerza. He leído muchas monografías históricas y estudios sobre Canton, pero sabía muy poco de lo que más quería saber:  lo que suponía estar realmente allí. Yo quería entrar en ese pasado, habitar en aquellos tiempo y ¡lugar históricos. Entro en el pasado de una manera que me hace preguntarme cómo era estar presente en ese lugar, en esa semana, en ese día. Y esto es lo que me lleva a la investigación de archivo, utilizando memorias, periódicos, diarios, cartas y otras fuentes primarias.

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¿Cuáles son los métodos que sigue para tratar e interpretar el material de archivo, junto con la imaginación histórica?

Hago las dos cosas a la vez -escritura e investigación no se pueden separar una de otra. Hasta que desarrolló un personaje, no sé dónde buscar. Solo cuando comienzo a escribir empiezo a descubrir lo que necesito saber, que a su vez impulsa la investigación. Escribo e investigo al mismo tiempo. Por eso, mi enfoque es muy diferente de la forma en que trabaja un historiador. Supongamos que estoy escribiendo sobre un personaje, y el personaje está navegando en un barco. Para mí es importante saber qué tipo de barco es, cómo es, cómo viste el personaje y qué idioma habla. En general, no son las preguntas que los historiadores se hacen. El personaje crea las preguntas que luego procedo a plantear. Es el personaje el que se encarga de dirigir la investigación.

Los historiadores se acercan al pasado partiendo de un tema determinado. Si investigan un asunto determinado, por ejemplo el comercio, no están interesados ​​en los intercambios lingüísticos ni en el clima de la región. Estarán interesados ​​en ciertos tipos de comunicaciones y de transacciones comerciales. Pero, para mí, pongamos por caso, cuando escribo sobre Canton en el siglo XIX, tengo que ver todo esto, incluyendo las lenguas, los tejidos, los negocios, porque estoy tratando de imaginar la totalidad de sus vidas. No solo estoy abordando un único tema. Estoy tratando de entender cómo era el clima, qué tiempo hacía, lo que comían. Así que lo que estoy tratando de hacer y lo que tengo que hacer como escritor es bastante diferente del enfoque de un historiador -me estoy imaginando ese momento, ese lugar. Tal vez la única disciplina que aborda el pasado de esta manera es la historia militar, especialmente al poner por escrito las descripciones de los campos de batalla. Los historiadores militares describen el clima, el terreno, la ropa, el equipo, los estados de la mente y el cuerpo, y todo lo que influye en el resultado. Estos, junto con muchos otros puntos en común, interesan a un historiador militar tanto como a un novelista.

Al aplicar su propia imaginación al análisis, ¿cómo lidia con las cuestiones del etnocentrismo en términos antropológicos, o con la subjetividad en términos históricos?

Yo no creo que sea posible alejarse de ellos: hay un etnocentrismo y un historicismo inevitables. Creo firmemente que uno tiene que tratar de mirar al pasado a través de los ojos de la gente de allí, pero por supuesto que eso es muy complicado y difícil. El “presentismo” siempre es un problema. Me siento atraído hacia el pasado, ya que proporciona ejemplos de dilemas humanos que son únicos e irrepetibles, instancias que tienen más que decirnos acerca de la condición humana que cualquier cosa que yo pudiera inventar. Sigo eso a través de los personajes, desde diferentes puntos de vista cronológicos y geográficos.

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Ghosh-Davis

(…) me pregunto cómo  ha sido recibido su trabajo por los historiadores profesionales.

La recepción ha sido realmente maravillosa, los historiadores han reaccionado muy bien a mi trabajo. Como usted sabe, no me lo podía creer cuando me invitaron a hablar en Cambridge con Natalie Zemon Davis, a quien considero una de las más grandes dentro de la historia. Tuvimos una maravillosa conversación. También fui invitado por un fascinante historiador copto, John-Paul Ghobrial, que ha estado haciendo un trabajo muy interesante. Me hablaba de algunos proyectos recientes que muestran las conexiones medievales entre los cristianos de Kerala y Siria. Aparecieron muchas muestras de la iglesia en una excavación en Kerala que hizo István Perczel, un estudioso húngaro. Ha encontrado documentos que demuestran las conexiones con las iglesias cristianas sirias. Al parecer, la relación entre las iglesias sirias y de Kerala era muy cercana. Ellos siempre estaban yendo y viniendo, y estaban intercambiando cartas. A día de hoy, hay iglesias en Siria que están a cargo de monjes de Kerala. El profesor Perczel ha logrado desenterrar muchos registros, y los ha publicado. Escribí una breve nota sobre ello en mi web en abril, junto con algunos enlaces.

¿Alguna vez se ha enfrentado a las críticas de algún historiador en cuanto a la selección de temas, tramas, emociones o por la cuestión de la precisión?

Creo que la mayoría de los historiadores, al menos en Occidente, si no en la India, se interesan por la historia leyendo novelas históricas o viendo películas. Eso es lo que despierta el interés de la gente por la historia. He encontrado que los historiadores tienden a leer un montón de novelas históricas, ya que da vida a las cosas sobre las que están escribiendo. Muchos historiadores cuya obra he utilizado me han dicho que da color a su trabajo, que le da significado y contexto. Y yo no pretendo ser totalmente exacto. ¿Quién puede pretender ser completamente preciso? Nadie puede. No reclamo la omnisciencia. Hago mi trabajo lo mejor que puedo, y hay errores, muchos. Pero creo que los historiadores reconocerán que trato de estar al día, hago un esfuerzo por ser lo más preciso que puedo. Creo que ellos lo aprecian, porque saben la cantidad de trabajo que supone.

En Estados Unidos y Europa, los historiadores ciertamente leen novelas históricas. En la India, muchas personas llegan a la historia a través de las ciencias sociales, pero también hay muchos que lo hacen a través de la lectura de novelas. A ese respecto, recuerdo lo que me pasó cuando estaba escribiendo In an Antique Land. Le dejé el manuscrito a uno de mis amigos, que ahora es un aclamado historiador indio. Después de leerlo me dijo de tirarlo a la basura, señalando que trataba de sentimientos en lugar de hacerlo del comercio! Debemos admitir que, aunque las emociones tienen un efecto muy pequeño en la historia en la longue durée, en ciertos momentos juegan un papel crítico en los acontecimientos, y no podemos hacer ignorar tales eventos de forma integral.

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