Mustafa Kemal Atatürk: biografía intelectual

Erik-Jan Zürcher, profesor de estudios turcos  en la Leiden University reseña para THE  el volumen de M. Şükrü Hanioğlu, Atatürk: An Intellectual Biography (Princeton/Oxford, Princeton University Press, 2011):

Más de 72 años después de su muerte, Mustafa Kemal Atatürk sigue siendo omnipresente en Turquía. Los viajeros llegan al aeropuerto internacional Atatürk de Estambul, ven el Estadio Atatürk de camino a la ciudad y cruzan al menos un puente Ataturk. Su imagen adorna cada oficina, además de tiendas y restaurantes. Toda escuela tiene su busto en el patio.

Bajo el gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo, que ha estado en el poder desde hace casi una década, el legado de Atatürk ha sido cada vez más impugnado, pero la Constitución turca todavía declara que sus principios son la base inalterable del Estado turco.

Para cualquier persona interesada en el desarrollo de la Turquía moderna, una biografía intelectual del hombre que se impone de forma tan abrumadora en su historia y en sus debates actuales es más que bienvenida. Lo que aclara el subtítulo es exactamente lo que proporciona el nuevo libro de M. Sukru Hanioğlu. No pretende ser una biografía completa y quienes estén interesados ​​en la vida personal de Ataturk y en las luchas políticas ya están bien servidos por otras biografías más amplias, incluyendo las de Lord Kinross, Atatürk: The Rebirth of a Nation (1964), y Andrew Mango, la  excelente Atatürk (1999).

Hanioglu se centra en las ideas de Atatürk y profundiza en las raíces intelectuales que inspiraron su radical occidentalización y sus reformas secularizadoras. Las encuentra principalmente en el materialismo alemán de finales del siglo XIX, en el secularismo de la república francesa después de la separación de Iglesia y Estado en 1905, y en la profunda creencia en la ciencia que era tan característica de Europa eduardiana.

El objetivo fundamental de Atatürk era hacer de Turquía parte de de “civilización”, un concepto que para él era único e indivisible. A diferencia de muchos otros activistas políticos en el Oriente Medio de su época, no buscó un compromiso o una forma de fusión entre valores islámicos y civilización occidental – era necesario que se adoptara en su totalidad para que Turquía se desarrollara.

La visión del mundo de Atatürk apenas era única u original, como demuestra Hanioğlu. De hecho, era típica de los miembros más radicalmente occidentalizados de su generación, la de los Jóvenes Turcos. A pesar de los matices, todos ellos creían en la modernización, la secularización y el nacionalismo, y todos veneraban la ciencia.

La originalidad de Atatürk no era su capacidad intelectual, sino su capacidad de traducir estas ideas a la práctica a través de una combinación de realismo, perspicacia táctica y crueldad. Aunque fue un líder militar consumado y se graduó en la institución educativa más moderna de finales del Imperio Otomano -el Colegio del Estado Mayor-,  era en esencia un autodidacta en el terreno de la teoría científica. Esto hizo que fuera ecléctico y que a veces estuviera mal informado, pero nunca vaciló en su creencia de que (como afirma en un famoso discurso de 1933) “la ciencia es la única guía verdadera en la vida”.

El autor de este libro aplica todas las bondades que le conocemos de sus otras obras importantes: un profundo conocimiento de los movimientos europeos intelectuales del siglo XIX y principios del XX, así como un conocimiento incomparable de la  generación de los jóvenes turcos.

Es su objetivo declarado utilizar fuentes primarias, es decir, las propias palabras de Atatürk, y esto es una intención loable, porque mucho de lo que Atatürk escribió o dijo no se ha publicado en los últimos años.

Sin embargo, hay que hacer una advertencia: las palabras de Atatürk puede constituir una fuente primaria, pero no deben tomarse al pie de la letra. Sus memorias publicadas en 1922, 1926 y 1927 nos muestran lo que él quería transmitir sobre su pasado, pero no necesariamente lo que había sucedido en realidad.

Dicho esto, esta biografía intelectual es un logro importante, indispensable para cualquier persona que quiera entender las raíces de la moderna Turquía.

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Dado que la reseña es breve, recomiendo como complemento la lectura de “La formation d’un chef. Mustafa Kemal en son temps”, firmada por Marc Aymes, Clélia Delbarre y Erdal Kaynar en La Vie des idées el pasado 3 de septiembre. Concluye así:

Este libro no se dirige tanto a los historiadores del Imperio Otomano y de Turquía cuanto a un público más amplio. Es una hermosa obra de síntesis, muy accesible a los no especialistas, que refleja la complejidad del período de transición entre el Imperio Otomano y la República de Turquía. La tesis de Hanioglu es muy clara y su relato fácil de seguir. Aunque tributario del esquema clásico de las biografías de Mustafa Kemal, que presentan el destino dorado de un hombre excepcional, esta biografía intelectual contribuye a la desacralización  historiográfica de Mustafa Kemal. Hanioglu demuestra que las ideas defendidas por Mustafa Kemal se nutrían y quedaban influenciadas por sus lecturas y discusiones, subraya que el hombre era capaz de errores y desprecios, y muestra que su fuerza residía en su capacidad de capturar hábilmente cualquier ocasión que pudiera servir a su causa. Pero el interés de este libro va más allá del carácter de Mustafá Kemal. A través de él, Hanioglu da una explicación coherente de la historia política otomana y turca de las tres primeras décadas del siglo XX, y es de hecho una de las mejores síntesis de este período. En vista de las noticias políticas sobre Oriente Medio, una mejor comprensión de este momento debe proporcionar una mejor comprensión, en el contexto histórico del paso del orden imperial al nacional, de una tradición política marcada por el militarismo, el parlamentarismo, el culto al partido autoritario y una relación ambigua con la religión y con Occidente. Atatürk : An Intellectual Biography se presta maravillosamente a ello.

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