Estudiar humanidades

¿Los grados de arte y humanidades realmente tienen cabida en el actual mercado laboral? Esta es la pregunta que se hace Nicholena Moon en el Post-Journal. Con la siguiente respuesta:

Los aspirantes a universitarios son presionados por todos los lados para elegir el título universitario más “práctico” . Todo el mundo se está haciendo la misma pregunta, “¿qué dará mayores  ingresos?” Los medios de comunicación está presentando estadísticas que detallan las altas tasas de desempleo de los estudiantes que se gradúan en artes y humanidades. La presión para los estudiantes universitarios es elegir carreras que den frutos. Ingeniería y salud son defendidas como las opciones más inteligentes para que los estudiantes pongan sus esperanzas, mientras las artes y las humanidades están siendo tildadas de obsoletas.

La American Historical Association espera contrarrestar esa extendida idea con el proyecto Tuning. Financiado por una beca de tres años de la Fundación Lumina, el Proyecto Tuning pretende “articular el núcleo disciplinario del estudio histórico y definir lo que un estudiante debe conocer y ser capaz de hacer con un programa de grado de la historia”.

El proyecto lo compone profesorado historia de más de 60 instituciones de todo Estados Unidos, que se han planteado elobjetivo de transmitir la importancia de un grado en historia en el mercado de trabajo actual mientras ayudan a definir lo que realmente significa especializarse en historia.

Según David Kinkela, miembro del Tuning Project, profesor de historia y director del Honors Program en SUNY Fredonia, la caída  en desgracia de la historia ante la opinión pública puede ser atribuidaa a una serie de factores, incluyendo la creciente popularidad de los programas STEM (ciencia , tecnología, ingeniería y matemáticas) en secundaria y post-secundaria y el aumento de la competencia mundial, en particular de China y la India. Además, el deseo de los estudiantes de tener una trayectoria profesional concreta en medio de la crisis económica está contribuyendo a la disminución de la popularidad de las humanidades”.

Kinkela también señala que los defensores de las artes liberales no son vendedores particularmente eficientes. Dice que la disciplina debe dejar claro que “obtener un título en humanidades no es sólo un noble esfuerzo por educarse, sino que va a llevar a una carrera útil y gratificante”.

Los usos vagos y elusivos del grado historia son exactamente lo que el Proyecto Tuning pretende consolidar con su campaña. Kinkela describe a los estudiantes de historia como solucionadores de problemas, y sostiene que la materia tiene usos competitivos en el mercado laboral actual.

“Un título en humanidades ofrece a los estudiantes la capacidad de pensar de manera diferente acerca de su mundo y de lidiar con la complejidad de las experiencias humanas a través del tiempo”, dice. “Por supuesto, no hay puestos de trabajo que soliciten esa base de conocimiento, pero las humanidades ofrecen más que eso.”

A pesar la ingeniería y la salud pueden proporcionar habilidades prácticas concretas, las carreras de humanidades son flexibles y adaptables, a menudo aportando soluciones creativas para el lugar de trabajo. Las habilidades de comunicación oral y escrita son la piedra angular de cualquier programa de humanidades, dando a los especialistas una ventaja sobre la competencia en las solicitudes de empleo y en las entrevistas, pues les permite comunicarse de manera efectiva con otros en su campo elegido.

Las opciones para especilizarse en humanidades pueden no ser tan limitadas como parecen. Julie Gibert, miembro del Proyecto Tuning y profesora de historia en Canisius College, dice que los campos más populares, como la industria del cuidado de la salud, no son cosa exclusiva de la ciencia.

“Hay un número muy significativo de administradores, por ejemplo, y de investigadores que ponen la investigación científica en contextos sociales e históricos más amplios, por no hablar de las personas cuyo trabajo consiste en facilitar la comunicación entre los científicos y la comunidad en general”, dice. “Podrían ser clasificados como puestos de trabajo en los campos relacionados con la salud, pero son perfectos para estudiantes de humanidades, cuyos intereses, aptitudes y formación se concentran en interpretar y comunicar información e ideas.”

Además, Gibert señala que los datos que muestran el declive de las carreras de humanidades no cuentan a los que pasan a  programas de posgrado con mejor mercado, que vienen de distintas ramas.

“En mi departamento ahora mismo tenemos cinco o seis estudiantes que se están especializando en historia al mismo tiempo que se preparan para  medicina, y tengo entendido que las facultades de medicina son muy receptivas a los estudiantes que se especializan en los campos de las humanidades”, dice.

No hay ninguna razón por la que las ciencias y las humanidades no pueden ser amigas. Según Kinkela, la especialización en BA y BS tienen más en común de lo que pensamos.

“Personalmente, me gustaría ver a las humanidades desarrollar conexiones más fuertes con las disciplinas STEM”, dice. “No sólo podemos aprender mucho unos de otros, sino que también puede acabar con la idea de que las ciencias y las humanidades son completamente diferentes”.

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Como he señalado en alguna otra ocasión, esperemos que los americanos aprovechen mejor el Tuning y que se fijen solo en lo bueno de la experiencia europea, que es escaso.

5 Respuestas a “Estudiar humanidades

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  3. No conozco eso del Tuning a la europea. ¿Podrías indicarme en qué entradas te has referido a esta (al parecer) fallida experiencia? Gracias por tu blog. Juan.

  4. Esperemos, en efecto, que los americanos sean más imaginativos que los europeos y no diseñen Grados de Historia que huelen a alcanfor, al menos en la versión española.

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