La ciencia histórica de March Bloch

La joven Florence Hulak, doctora en filosofía, integrada en el grupo NoSoPhi y especializada en la epistemología de la ciencia histórica francesa, acaba de presentar Sociétés et mentalités : la science historique de Marc Bloch (Hermann), una propuesta de lectura filosófica del gran maestro francés.

He aquí los primeros párrafos de la introducción, dedicados a “Filosofía de la historia y ciencia histórica”:

La tesis del “fin de la historia” es, en cierto sentido, al menos un tanto cuestionable: la historia ha dejado de ser el paradigma dominante del pensamiento filosófico. La creencia en un continuo proceso de realización de la libertad y de la razón humana se ha venido abajo, o desvanecido. Hemos renunciado a identificar la historia como devenir continuo de una subjetividad, ya sea de la humanidad o de una colectividad humana singular. Pero no estamos tan lejos de “la edad de la historia”. Esta última siempre se nos aparece como la “cuna de todo lo que es empírico”, el “modo de ser de todo lo que nos es dado con la experiencia”. Las humanidades y las ciencias sociales, y en gran medida las ciencias naturales, conciben la existencia empírica de sus objetos como histórica: están situados en una temporalidad acumulativa e irreversible, constituida de acontecimientos sucesivos. Muchos métodos utilizados por las humanidades ciertamente implican darse por objeto una realidad entendida una sincrónica. Pero esta sincronía se nos aparece como una imagen fija de un devenir. La misma etnología, a pesar de la crítica radical que dirige al historicismo, plantea, como vio con claridad Foucault, la cuestión de la historia: se pregunta por el “modo de historicidad” al que son susceptibles diferentes tipos de sociedades -las sociedades frías de Claude Lévi-Strauss no están fuera de la historia, sino bajo una forma diferente de la historicidad del de  las sociedades calientes. La ciencia histórica como tal mantiene una relación especial con las demás ciencias, porque tienen a la historia por un terreno de empiricidad. Su destino, pues, las compromete.

Dado que el proceso histórico ya no se confunde con el destino de una subjetividad, la ciencia histórica ya no puede hacer el simple relato de la actividad de un sujeto. Sin embargo, como se encuentra con fenómenos que, si bien no se dejan reducir a un origen subjetivo  tampoco son reducibles a un proceso mecánico o de evolución biológica de la especie,  la ciencia histórica siempre se enfrenta a la cuestión del espíritu, que ya no se identifica con la subjetividad.

El concepto hegeliano de “espíritu objetivo” es utilizado precisamente en el siglo XX por Georg Simmel y Wilhelm Dilthey para pensar esos fenómenos mentales o espirituales (geistig) que no se pueden reducir a la suma de los espíritus individuales o de sus relaciones intersubjetivas. Todavía se utiliza con ese fin en la ontología social contemporánea. Vincent Descombes propone distinguir entre dos concepciones del espíritu objetivo. Por un lado, la comprensión que formula Dilthey, por la cual uno puede preferir el término “espíritu objetivado”, en tanto todas las cosas materiales son la objetivación de las intenciones humanas. Por otra parte, la comprensión hegeliana del concepto de “espíritu objetivo”, a la que convendría reservar este término, que se refiere únicamente a las reglas o normas sociales. Según Descombes, hoy podemos hacer uso de un concepto de espíritu objetivo (en este segundo sentido)  sin convocar el de espíritu absoluto, al cual conduce en la filosofía de la historia de Hegel. Basta con concebirlo como un conjunto de reglas que no son ni causas ni fuerzas restrictivas ni contenidos subjetivos, sino significaciones impersonales comunes. Estas significaciones son por definición mentales, que es lo que son las significaciones, y sociales, ya que lógicamente preceden a cualquier acción subjetiva o intersubjetiva.

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4 Respuestas a “La ciencia histórica de March Bloch

  1. A la vista del fragmento reproducido, preferible releer a March Bloch sin intermediarios filosóficos.

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