Eyal Weizman: geometría inversa y descolonización

Por desgracia, Eyal Weizman es un desconocido en el mercado editorial español, incluso también en determinados círculos académicos, aunque haya venido a España en alguna ocasión. Pero eso parece estar cambiando y puede que sea el momento de recordar algunas de sus aportaciones.  Tomaremos como primera excusa su reciente presencia en el magnífico Simposio Internacional: Espacios de excepción, violencia y memoria, en el que si no hubo baja imprevista participó a principios del pasado febrero. El segundo motivo no puede ser otro que la aparición el 23 de abril de A través de los muros. Cómo el Ejército israelí se apropió de la teoría crítica postmoderna y reinventó la guerra urbana, libro cuya edición hemos de agradecer a Errata Naturae. En realidad, si no ando desencaminado, el volumen no responde a ninguna obra original de Weizman. Entiendo que debe ser una traducción de A travers les murs. L’architecture de la nouvelle guerre urbaine, que La Fabrique Éditions publicó hace exactamente cuatro años tomando parte de su Hollow Land: Israel’s Architecture of Occupation (Verso, 2007).

 

¿Quién es Eyal Weizman? Arquitecto de formación, es profesor de culturas visuales y director del Centre for Research Architecture en Goldsmiths, University of London. Su figura adquirió una destacada relevancia cuando en 2007 contribuyó a fundar el colectivo DAAR (Decolonizing Architecture Art Residency) en Beit Sahour (Palestina). Además, y en relación con lo anterior, desde 2011 dirige  el proyecto europeo Forensic Architecture.

Empezando por esto último, todos intuimos lo que puede ser la “arquitectura forense”, pero Weizman la define muy claramente: “En la intersección de la arquitectura, la historia y las leyes de la guerra,  la Arquitectura Forense se refiere a un método analítico para reconstruir escenas de violencia en tanto se inscriben dentro de artefactos espaciales y en entornos construidos.  Emplea  nuevos modos de visualización técnica para generar un conocimiento complejo sobre los espacios y las historias de violencia;   transforma productos arquitectónicos mudos en testigos materiales activos que pueden ser interrogados en foros públicos y legales”.

Los referentes de este tipo de aproximación son muy variados, pero uno destaca sobre el resto: la obra de Giorgio Agamben, que a su vez es uno de los impulsores del ya citado proyecto DAAR. ¿En qué consiste? Para su presentación en el MIT el pasado 18 de abril, su director Alessandro Petti lo definió del siguiente modo:

“Desde su creación hace cinco años, DAAR (…) ha desarrollado una serie de proyectos que hoy podrían ser entendidos de forma retroactiva como un programa pragmático y visionario para una descolonización arquitectónica de Palestina. Los proyectos DAAR sugieren revisar el ampliamente desacreditado término de descolonización con el fin de mantener las distancias con el lenguaje político actual, el que habla de una “solución” al conflicto palestino y de sus respectivas fronteras. Las soluciones de un solo Estado, de dos y ahora de tres,  parecen igualmente atrapadas en sus respectivas perspectivas técnicas, tipo “top-down”, cada una con su propia lógica autoreferencial. La descolonización, por el contrario, busca desencadenar un proceso de transformación permanentemente abierto con las miras puestas en unos objetivos de igualdad y justicia. Busca y encuentra las grietas donde se pueda encontrar potencial para la transformación y la reutilización de las estructuras dominantes existentes, desde un punto de vista legal, arquitectónico y de infraestructuras.  (…)  Más bien tratan de movilizar la arquitectura como herramienta táctica dentro de la lucha que se desarrolla en favor de Palestina (…)”.

Pero no nos importa tanto ese manifiesto, cuanto sus implicaciones prácticas. Volvamos a A través de los muros. El editor nos dice: “Durante los ataques contra ciudades palestinas que han tenido lugar en la última década, el Ejército israelí ha utilizado y desarrollado una táctica absolutamente inédita: en lugar de progresar por las tortuosas calles de los distintos barrios o campos de refugiados, los soldados avanzaban pasando de casa en casa, atravesando muros, suelos, techos, salones, habitaciones y cuartos de baño, sin pisar nunca las calles. De este modo se protegían del punto de mira de los combatientes palestinos y convertían los hogares de los civiles en el verdadero campo de batalla.  Esta táctica fue «conceptualizada» bajo el nombre de «geometría inversa» gracias al esfuerzo teórico y estratégico de una serie de generales de las Fuerzas Armadas Israelíes, tan influidos por las lecturas de Deleuze y Guattari como aficionados a citar a Debord y a Derrida. La táctica militar de la «geometría inversa» ha supuesto un espeluznante giro posmoderno en el ámbito de la guerra urbana, y una importante influencia para otros grandes ejércitos, como el británico, el australiano o el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. En este sentido, los territorios ocupados se han convertido en un laboratorio espacial donde se han testado técnicas de ataque, de ocupación y de control de la población que han sido exportadas posteriormente a lugares como Irak o Afganistán.  Este ensayo saca, por tanto, a la luz uno de los programas de investigación militar más extraños del Ejército israelí, así como sus devastadoras consecuencias”.

Para quien no conozca ese programa ni la obra de Weizman, el asunto es enormemente sugestivo. Con ánimo de no cansar, remitiré sin más a un par de textos traducidos de este interesante estudioso.  En un artículo que se puede leer en el portal del European Institute for Progressive Cultural Policies, Eyal Weizman nos informa de que del término “geometría inversa”, que fue utilizado por un militar israelí para describir las maniobras de su ejército durante el ataque a la ciudad de Nablus en abril de 2002. Se  trataba de  “una reorganización de la sintaxis urbana por medio de una serie de acciones microtácticas”, de modo que “una maniobra de desplazamiento a través de interiores domésticos convierte el interior en exterior y los dominios privados en vías públicas”.

Siguiendo al geógrafo Stephen Graham, Eyal Weizman entiende que esa mirada forma parte de un “campo intelectual” desarrollado en el proceloso mundo de la investigación urbana y los centros de entrenamiento militares, unas de cuyas mejores expresiones la encontraríamos en Israel: el Operational Theory Research Institute (OTRI), creado en 1996 [luego vendrían otros], en el que participan civiles y militares de diversa condición. Como prueba de ello, nos relata una conversación con un oficial israelí de alta graduación ya retirado (Shimon Naveh), que le hizo la siguiente confesión: “Leemos a Christopher Alexander… ¿te imaginas? Leemos a John Forester… Leemos a Gregory Bateson, leemos a Clifford Geertz. No sólo yo, también nuestros soldados, nuestros generales reflexionan sobre este tipo de materiales. Hemos establecido una escuela y desarrollado un curriculum académico que forma ‘arquitectos operacionales’”. Asistió incluso a una de sus conferencias, en la que dicho militar utilizó conceptos sacados de la obra de Gilles Deleuze y Félix Guattari, así que le inquirió sobre el asunto, obteniendo una clara respuesta: “varios de los conceptos de Mil Mesetas nos han sido de utilidad… nos han permitido explicar situaciones contemporáneas que de otro modo no podrían haberse explicado. Problematizaba nuestros propios paradigmas… Es de la máxima importancia la distinción que apuntaron entre los conceptos de espacio ‘liso’ y ‘estriado’… [que se corresponden con] los conceptos organizacionales de ‘máquina de guerra’ y ‘aparatos de Estado’…”. En fin, una combinación realmente insospechada.

Es mejor que lean ustedes el artículo completo, pero uno de sus resultados es que con esas premisas conceptuales “en lugar de entrar en un proceso de negociación política con Hamás, la inteligencia militar está encontrando una solución para que el gobierno eluda hacer política”. Esa solución tiene que ver con la arquitectura y su uso aplicado. De ahí su alternativa, la inversión de ese proceso,  un proyecto consistente en construir “una herramienta táctica para movilizar la arquitectura en el marco de la lucha por Palestina”. De eso trata el segundo de los artículos, en el que el grupo de Weizman especula sobre “la posible transformación futura de las colonias y bases militares israelíes”, es decir, propone un hipotético manual de descolonización a partir del uso del espacio.

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2 Respuestas a “Eyal Weizman: geometría inversa y descolonización

  1. En la lucha por el control de Oviedo durante la revolución obrera de 1934,un cultivado vecino de la capital asturiana que la siguió con prismáticos desde la terraza de su casa, escribiría después que a diferencia de los socialistas que “iban de esquina en esquina” los comunistas aportaron a la guerrilla urbana la modalidad más eficaz de actuar “de casa en casa”.

  2. Tengo aquí el libro conmigo y es exactamente el capítulo 7 de “Hollow Land”, según dice en los créditos.

    Gracias por la referencia, hacía tiempo que no compraba un libro por el interés que me despertaba una reseña

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