Historia de la sexualidad

Si anunciábamos hace algunas semanas la historia de la virilidad de Seuil, ahora nos llega otra obra ambiciosa en varios volúmenes dedicada a A Cultural History of Sexuality, editada por Julie Peakman. De momento, no obstante, solo nos ha llegado el primer volumen, a cargo de Mark Golden y Peter Toohey:  A Cultural History of Sexuality in the Classical World (Oxford/Nueva York, Berg, 2011). Por eso, se han ocupado de ella los clasicistas, como ha hecho Marilyn B. Skinner para la Bryn Mawr Classical Review, donde dice:

“Este es el volumen inicial de una serie de seis que aborda los “cambios en las actitudes y el comportamiento sexual a lo largo de la historia” desde la antigüedad al presente, aunque la serie, como indican los títulos por separado, es eurocéntrica y se ocupa casi exclusivamente del mundo occidental. Julie Peakman, editora de la serie, nos informa de que cada volumen sigue la misma estructura básica y cuenta con los mismos títulos clave: heterosexualidad, homosexualidad, variaciones sexuales, religión y  derecho, medicina y enfermedad, creencias populares y cultura, prostitución y erotismo. Esa uniformidad debería permitir a alguien interesado en un tema en particular, por ejemplo “la homosexualidad”, seguir su desarrollo diacrónico a través de los principales períodos históricos.

Inmediatamente, una estudiosa de la sexualidad antigua advierte un problema. A partir de Foucault, la mayoría coincide en que la sexualidad en la antigüedad fue organizada de manera diferente que en el Occidente contemporáneo. Incluso alguien hostil al “modelo de penetración” Dover-Foucault tiene que reconocer que la clasificación de actividades según el sexo de la pareja, “heterosexual” y “homosexual”, no tiene mucho sentido cuando se habla de una sociedad en la que los niños, los grupos y las mujeres son todos objetos legítimos de penetración. Comparándolo con otra serie de seis volúmenes en el mismo catálogo de Berg dedicado a los estudios culturales, A Cultural History of the Human Body (2010),  refuerza mi punto de vista. Aunque las culturas modifican las características particulares, como el pelo o los adornos de la piel, la forma del cuerpo humano sigue siendo la misma a través de las razas y etnias. Debido a que los autores pueden dar por descontado ese sustrato corporal, los cambios temporales en la construcción nominal del cuerpo pueden ser tratados con el mismo conjunto de ítems. Esto no es verdad para un concepto abstracto como la sexualidad, donde incluso el postulado más fundamental, la existencia de una unidad física determinada biológicamente, está en disputa. Mediante la imposición de un conjunto de epígrafes a todos los volúmenes de la serie, esta historia de la sexualidad plantea implícitamente una morfología esencialista. Da por sentada la verdadera pregunta que debería preocuparse en responder”.

(…)

Y asi acaba: “Pero en una época de reducción de presupuestos de las bibliotecas, un volumen tan débil como éste debería bastar para disuadir a dichas instituciones de la compra del resto de la serie”.

About these ads