Wikipedia y los historiadores

Carl Becker señaló en 1931, dirigiéndose al congreso de la American Historical Association, que todos hacemos historia, aunque no lo sepamos. “Everyman His Own Historian”, dijó Becker.  Es decir, cualquier ciudadano ordinario ejerce la profesión de forma inadvertiva, con una serie de operaciones que son las propias de nuestro quehacer académico.  Más aún:  “we do not impose our version of the human story on Mr. Everyman; in the end it is rather Mr. Everyman who imposes his version on us—compelling us, in an age of political revolution, to see that history is past politics, in an age of social stress and conflict to search for the economic interpretation. If we remain too long recalcitrant Mr. Everyman will ignore us, shelving our recondite works behind glass doors rarely opened. Our proper function is not to repeat the past but to make use of it, to correct and rationalize for common use Mr. Everyman’s mythological adaptation of what actually happened”.

La recomendación de Becker era, pues, escuchar a Mr. Everyman y hacer una historia que le resultara útil.  Al fin y al cabo,  añadía, si historiador hace oidos sordos y se aparta de lo que la sociedad le demanda, ésta acaba por desentenderse de aquél. Y lo curioso es constatar cómo han cambiado las cosas y hasta qué punto, a la vez,  resultan actuales aquellas refleciones de 1931, en plena crisis económica. No se trata de hacer paralelismos y preguntarse qué tipo de historia pide la gente común en este nuevo momento de crisis (en Europa, parece que la memoria aún lo es casi todo), sino de ir un poco más allá. Porque, además,  ya no se trata de que todos hagan historia de forma inopinada, sino de que son cada vez más los que la hacen conscientemente. Pienso, claro está, en internet, y en la wikipedia en particular, y en la democratización de nuestra tarea. Estos lugares no sólo incluyen trabajos históricos, sino que recogen una especie de consenso digital sobre el tipo de historia que la gente quiere y busca. Y la pregunta, como siempre, es cómo y quien lo hace.

adam lewis

Días atrás, el Washington Post lo planteaba en un artículo titulado: Amateur historian rescues D.C.’s Wikipedia page. Veamos:

Un historiador es en gran parte el responsable responsable de que término Washington DC diga lo que dice y esté al alcance de millones de lectores de la Wikipedia.  Tiene 24 años y su nombre es Adam Lewis. Lewis sintió la obligación de hacer el trabajo, pero no de jactarse de ello.  Así que Lewis se unió a otros miles de aficionados que trabajan en la oscuridad de la Wikipedia, donde los hechos son más importantes que los historiadores estrella, que son quienes tienden a dominar la disciplina. En la Wikipedia, cualquiera puede ser un historiador. Es fácil: la mayoría de las páginas se editan con sólo hacer clic en un botón que dice “editar” (para el caso, tomaremos el ejemplo del artículo Historia de España, en cuya parte superior se puede ver “editar”).

Son miles los usuarios que introduen cambios cada día. Algunos, como Lewis, tienen nombres de usuario y perfiles de Wikipedia. El suyo es  EpicAdam. Otros son anónimos. Casi todo el mundo tiene una especialidad. Hay editores que fijan la puntuacion. Algunos defienden el contenido contra los vándalos. Otros, como Lewis, trabajan n colaboración. Se trata de una línea de montaje basada en el anonimato.   “Una de las cosas que Wikipedia hace realmente bien es permitir que la gente se reparta el trabajo”, señala Fernanda Viegas, ex investigadora del MIT Media Lab  que estudia la información digital. “Uno solo entra y arregla  cosas pequeñas. Pero cuando se conecta con otros en el trabajo, las tareas son cada vez más complejas.”

Eso es lo que sucedió a Lewis. En la primavera de 2008, revisaba su ciudad natal para ver cómo se presentaba. Es una forma habitual de empezar y engancharse.  A Lewis no le gustó lo que encontró. Había desinformación y faltaban cosas,  además la página había sido degradada, es decir, ya no era un “buen artículo” pues un grupo de experimentados editores de Wikipedia pensaba que era de mala calidad (el dedicado a la Historia de España tampoco lo es, quizá por ser polémico en algunos puntos). Así pues, Lewis creyó que debía modificarla.

Su primera edición fue pequeña. Pensó que un artículo del Washington Post no debí ser la fuente de información sobre la población del distrito, así que la cambió por la del Censo de los EE.UU. (Todo cambio puede ser visto a través de “cambios recientes“). En los días siguientes hizo otras modificaciones aparentemente triviales, lo que condujo a grandes cambios sobre, entre otras cosas, la cantidad de dinero que recibe la ciudad de parte del gobierno federal.  En mayo, Lewis dejó una nota en la “discusión” de la página de DC, señalando a otros editores que estaba revisando la entrada. “Hola a todos,” escribió, “estoy seguro de que habréis notado muchos cambios en la página en los últimos días. Esperemos que estos cambios sean para mejor y ayuden a que el artículo recupere su buena calificación.”

Para ello, Lewis ha ido incluyendo informaciones de todo tipo, con el criteriode que lo que se ponga ha de  tener una estrecha relación con la vida el Distrito. Así, el asesinato de Abraham Lincoln no viene al caso. Pero sí el asesinato de Martin Luther King Jr. (en Memphis), debido a los disturbios que causó en la ciudad.

El resto de editores de la página de DC han quedado por lo general satisfechos con el liderazgo de Lewis. Sin embargo, éste también puede actuar con mano dura cuando conviene. Otro editor escribió recientemente: “Creo que deberíamos dividir este artículo en dos páginas: Washington (la ciudad) y el Distrito de Columbia, ya que no son la misma cosa. El Distrito de Columbia es una cosa separada de la ciudad, al igual que Washington DC sólo es una parte del Distrito Federal “.  Respuesta de Lewis: “El argumento de que el Distrito de Columbia es una entidad independiente de Washington DC es erróneo y perpetúa un error propio de desinformados”.  Lewis también ha estado al otro lado. Zachary Schrag, un historiador de la Universidad George Mason que estudia el Distrito, revisó la página y encontró un error: la afirmación de que la altura de los edificios de la ciudad estaba limitada por la del Capitolio. Erróneo, señaló Schrag.  Lewis, alertado del error, rápidamente lo revisó. “Eso es lo que pasa con la Wikipedia, su problema y su éxito”,  dijo en un e-mail. “Uno puede tener una fuente fiable  que informe mal. Es difícil saberlo si no eres  un experto (como el Dr. Schrag) y lo revisas. Pero, por desgracia, no hay muchos como él que se molesten con la Wikipedia. “

Hay historiadores que aceptan la Wikipedia. El año pasado, después de usar la Sociedad Histórica de Washington DC como recurso, Lewis comenzó a trabajar allí de  voluntario. Ahora es coordinador. Un día, preguntó a la  bibliotecaria Colleen McKnight a dónde remitir a quienes pedían información sobre el Distrito. Ella le dijo que a la página de la Wikipedia. Lewis sintió un cosquilleo y le reveló que era el autor.  Y su trabajo ha dado sus frutos. El artículo DC no sólo recuperó el estado de “buen artículo”, sino que se convirtió en un artículo destacado,  el de mayor jerarquía.

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Como decía un respetado comentarista, se pueden cuestionar algunas de las afirmaciones que realiza el periodista del Post respecto de la disciplina, pero la tónica general es acertada.  La profesión histórica aún no se ha visto muy afectada por lo que se ha llamado la  “pro-am revolution“, pero hay cada vez más historiadores aficionados que hacen trabajos de calidad (aunque  ese trabajo  se parezca poco a la escritura académica). Algunos campos académicos han comenzado a beneficiarse de las contribuciones de los aficionados, pero la historia se lo toma con calma, sin mucho interés por los proyectos colaborativos  ni por el trabajo de los historiadores aficionados  (los proyectos del Center for History and New Media de la George Mason son una notable excepción).

Volvamos al principio. Decíamos con Becker que si historiador hace oidos sordos y se aparta de lo que la sociedad le demanda, ésta acaba por desentenderse de aquél.  Mal que le pese a muchos, la sociedad continuará acudiendo a internet y a la wikipedia para saciar buena parte de sus necesidades de conocimiento histórico. Así que conviene preguntarse sobre cómo esto va a cambiar nuestra forma de escribirlo y difundirlo: ¿hemos de participar en la escritura digital que llena internet? ¿el tipo de historia allí presente, mucho más episódica, acabará influyendo sobre el mundo académico?, etc.

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3 Respuestas a “Wikipedia y los historiadores

  1. Hola. Este tipo de reflexiones es algo que todavía no se ha hecho. Las personas han aceptado Internet y lo que trae sin ningún tipo de traba, sin preguntar nada. Y las pocas veces que se “reflexiona” es para asentir, para decir sí, eso de Internet y la Wikipedia es bueno.

    Por mi parte yo soy bastante crítico con proyectos como la Wikipedia. Su potencial es enorme, pero su valor real es muy limitado. Yo no le veo mucho sentido a tener una enciclopedia (hasta me cuesta llamarla enciclopedia) hecha por personas anónimas. A mí me gusta más saber quién escribe y por qué escribe, etc. Tampoco le veo sentido a esa orgía ilimitada de “artículos en construcción”, “artículos que necesitan fuentes”, “artículo en discusión”… por no hablar de las discusiones generadas entre los editores. A veces son discusiones de auténticos analfabetos y uno no sabe muy bien por qué se elige lo que se elige para que pase a formar parte del cuerpo del artículo. Al final se hace lo que diga el que tenga más poder.
    Se dice arriba que “Algunos [editores] defienden el contenido contra los vándalos” y cosas similares. Pero es que eso en la Wikipedia da igual, porque los vándalos forman parte de la Wikipedia. Eso, por desgracia, es así, por mucho que la defiendan. Supongo que todos hemos leído cosas como que “el personaje X es un hijo de puta” y barbaridades similares.

    Repito, el potencial de la Wikipedia es enorme, pero para mí tiene poco valor real. He leído artículos que consiguen el rango de “artículo destacado” pero que parecen el artículo de una revista del corazón. Me pasó hace tiempo con el de Churchill que era de risa. Y me pasa continuamente con los artículos relacionados con la filosofía. Al final yo, y creo que muchas personas también, uso la Wikipedia para curiosear. No la uso para aprender y ni tan siquiera como una primera fuente que me sirva para tirar del hilo. Solo curioseo.

    Saludos y buen Weblog. :-)

  2. Hola Anaclet.
    No soy historiador, aunque sigo este blog con mucho interés. Soy tecnólogo (programador en mi caso) aunque tengo bastante formación humanística.
    Esta presentación es para que se entienda el marco de lo que voy a comentar.
    El problema con la Wikipedia, como sucede en general en Internet, es que está manejada principalmente por tecnólogos. Hay una terrible brecha en el conocimiento actual (la señalada por Snow en la conferencia sobre las “dos culturas”) por la cual los que tienen los conocimientos técnicos y la facilidad de acceso a los medios informáticos, no tienen conocimientos humanísticos. La contraparte es que los que sí tienen esos conocimientos, en este caso, los historiadores, tienen poca destreza con las tecnologias, cuando no una actitud o una ideología tecnófoba.
    La gigantesca cantidad de información sobre cuestiones tecnológicas comparada con la exigua y a veces mediocre información sobre otros temas son la prueba de esto.
    Tengo varios amigos historiadores que cuando surge el tema Wikipedia se dedican a denostarla, a dar ejemplos de errores, a comparar la W. en castellano con la inglesa (que por cierto, es de mucha mayor calidad). Ninguno de ellos se ha preocupado por mejorar esta situación, ninguno ve algo tan obvio, y es que mejorar la W. es algo que está en sus manos y no en las de un otro al que acusar y denostar. No estoy acusándolos de mala voluntad, si no de analfabetismo informático: la mayoría de los humanistas consideran que lo único que hay que saber, que mucho les ha costado, es manejar el procesador de textos hegemónico.
    Personalmente soy editor de la W. en las poquísimas cuestiones en que soy experto y estoy tratando de difundir entre mis conocidos no-tecnólogos esta idea de que para dejar de hablar mal de la Wikipedia hay que editarla o callarse la boca.
    Esta hegemonía del pensamiento tecnológico es algo que lentamente se está modificando. Probablemente en España no sea ya tan marcado como en los paises de la periferia (el mio, por ejemplo), no lo se. Pero me parece importante tomar conciencia de esta realidad y tratar de revertirla.
    Anaclet, no se si eres colaborador de la Wikipedia, espero que si. Otra idea que me gustaría que circule es que la colaboración anónima no le hace ningún bien a este proyecto. A mi también me gusta saber quien escribe.
    Invito a los lectores de este blog a que editen y mejoren la Wikipedia. Más allá de toda discusión crítica sobre la W., pensemos que es lo que usan nuestros hijos y usarán nuestros nietos en lugar de las hermosas colecciones que nos compraban nuestros padres. ¿Sabían ellos quienes las escribían, o sólo se trataba del prestigio de una editorial? Nosotros ahora podemos saber quienes las escriben: nosotros mismos.

  3. La opinión de Haller es bastante común, de hecho, demuestra uno de los grandes problemas de las herramientas libres y abierta: los profesionales, investigadores y las figuras de autoridad NO las utilizan. En ese sentido, sería mejor que aquellos quienes consideramos tener la autoridad intelectual seamos los que aportamos en mayor medida a estas herramientas.

    El problema, es que estamos acostumbrados al manejo unidimensional de las herramiemtas de información y conocimiento: los libros, las conferencias, los documentales; pero no al manejo multidimensional y caotico del conocimiento. Así, si una persona con criterios y referencias, tiene la manera de demostrar y mejorar un artículo de la Wikipedia, por ejemplo el de Winston Churchill ¿por qué no hace las correcciones necesarias en el artículo? He revisado una serie de referencias con juicios de valor sobre Colombia en la enciclopedia Británica y en otras que encontramos en las bibliotecas pública, aquellas que leen nuestros chicos y chicas, pero allí no existe la posibilidad de reformar el artículo, a lo sumo, podremos obviarlo.

    Wikipedia no es solamente una manera de construir colectivamente conocimiento de nivel medio, es decir, enciclopédico, de referencia; pero es así mismo un nodo de actualización permanente. En la Física, tal vez no haya grandes cambios en corto tiempo, las leyes del movimiento de Newton son aun válidas a la par que las leyes de la Física cuantica; pero en otro campos, como la historia, la tecnología y otras, los cambios pueden ser muy rápidos, y es importante que estos se actualicen continuamente. Si queremos, podemos revisar la enciclopedia Británica de nuestras bibliotecas: en mi ciudad existen tres colecciones y solamente una posterior a la caída del muro de Berlín, pero donde el mapa de África no es el actual, donde las torres gemelas aún existen y el edificio más grande del mundo aun no se ha construído. Ese es el valor de Wikipedia, y las deficiencias del proyecto, dependen en buena medida de nuestra capacidad para participar en la herramienta comprendiendo sus reglas de juego, conociendo la manera de impedir el cambio vandálico y participando de manera seria y coherente con lo que sabemos.

    Wikipedia es solamente un instrumento, y como ciudadanos digitales debemos tener la competencia para participar en la red y construir corresponsablemente la sociedad virtual del conocimiento.

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