Las humanidades digitales en 2008 (1)

Como hiciera para 2007 y por segundo año consecutivo Lisa Spiro realiza un amplio balance de la situación de las Digital Humanities a lo largo del pasado 2008.  Vayamos ahora con la primera parte.

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1. La emergencia de las “digital humanities”

Varios de los  líderes de las humanidades digitales han declarado que éste ha sido el año de su  “emergencia”. En uno de los primeros Bamboo workshops, John Unsworth señaló el elevado número de participantes y la evolución de las humanidades digitales pasados  cinco años del  informe ACLS Cyberinfrastructure (Our Cultural Commonwealth), indicando  “que hemos alcanzado de hecho la emergencia… ahora estamos en un momento en que parece posible un cambio real”. Asimismo, Stan Katz comentó en una entrada de  un blog llamado  “The Emergence of the Digital Humanities“:  “Queda mucho por hacer, y  la falta de atención en nuestros campus a las humanidades complica la tarea. Pero las humanidades digitales están aquí para quedarse, y merecen seguirse con atención”.

El año pasado escribí acerca de la aparición de las humanidades digitales (DH) y sospecho que lo voy a hacer también en los próximos años, pero las humanidades digitales parecen haber  ganar impulso y visibilidad en 2008. Para mí, un signo clave de la aparición de las  DH se produjo cuando la NEH convirtió la Digital Humanities Initiative en  Office of Digital Humanities (ODH),  señalando la importancia de lo  “digital” en el mundo académico de  las humanidades. Tras crear dicha institución, en Inside Higher Ed se  expuso (“Rise of the Digital NEH”)  que lo que había sido un “movimiento de base” estaba atrayendo financiación  y que se estaba desarrollando una  “estructura organizativa”. El establecimiento de la ODH dio credibilidad a un campo emergente (¿disciplina?,  ¿metodología ?). Cuando uno trata de defender que su labor en las humanidades digitales tenga que  contar para la promoción y para obtener una plaza, ciertamente no está nada mal  señalar que es financiado por la NEH. La ODH actúa, no sólo como fuente de financiación (de 89 proyectos hasta la fecha), sino también facilitando el proceso,  convocando conversations, escuchando activamente  y fomentando que en las humanidades a  “keep innovating”.  Reconociendo que el trabajo en las humanidades digitales se produce a través de las fronteras nacionales y disciplinarias, la ODH colabora con organismos de  otros países,  como JISC en el Reino Unido,  Social Sciences and Humanities Research Council (SSHRC) en Canadá,  o  DFG en Alemania; agencias norteamericanas como NSF, IMLS y DOE; y otras sin ánimo de lucro como CLIR. Aunque la ODH tiene un personal reducido (tres personas) y fondos limitados, me he quedado impresionada por la cantidad de conocimiento  emprendedor que este  equipo ha sido capaz de llevar a cabo, como el lanzamiento de iniciativas centradas en data mining y high performance computing,  la defensa de  las humanidades digitales, el impulso de  proyectos innovadores y el patrocinio de  institutos sobre temas avanzados en este ámbito.

También parece que hay más puestos de trabajo en este campo en 2008, o al menos más anuncios de trabajo en los que figuran las humanidades digitales como especialización deseada. Por supuesto, la recesión económica no sólo puede limitar el número de puestos de trabajo en las DH, sino también la financiación disponible para llevar a cabo proyectos complejos -o, aquí está la esperanza, puede conducir a la financiación de proyectos de infraestructura para la investigación scanner-ready.

2.    Definiendo las “digital humanities”

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Quizás otra señal de emergencia sea el esfuerzo por averiguar queé hay tras esta “bestia”. A lo largo de 2008 se han publicado varios ensayos y diálogos  que exploran el sentido de las humanidades digitales; unos pocos utilizan el término “promesa”, lo que sugiere que el campo está lleno de potencialidades, pero que todavía no se han hecho  plenamente efectivas.

* The Promise of Digital History, una conversación entre Dan Cohen, Michael Frisch, Patrick Gallagher, Steven Mintz, Kirsten Sword, Amy Murrell Taylor, Will Thomas III y Bill Turkel, se publicó en el Journal of American History. Esta discusión, amplia y  fascinante,   explora la definición de la historia digital, el desarrollo de nuevos enfoques metodológicos, la enseñanza de las competencias y la comprensión de la importancia de los nuevos medios de comunicación para la historia, etc.  ¡Menos mal! Uno de los más fascinantes hilos de discusión: ¿Es un método, un campo  o un medio? Si la historia digital es un método, entonces   todos los historiadores tienen que adquirir unos conocimientos básicos sobre el mismo; si se trata de un medio, eso significa  que ofrece una nueva forma de pensamiento histórico, basada en la colaboración en red. Los participantes sugieren  que la historia digital no sólo trata de análisis de algoritmos, sino también de la colaboración, de redes  y de la utilización de nuevos medios de comunicación para explorar ideas históricas.

* En Humanities 2.0: Promise, Perils, Predictions”  (se requiere suscripción, pero véase su texto similar:  Participatory Learning and the New Humanities: An Interview with Cathy Davidson), Cathy Davidson sostiene que las humanidades, cuyo fuerte está en la “perspectiva histórica, la habilidad interpretativa, el análisis crítico  y la forma narrativa”, deben incorporarse a la era de la información. Por eso, exhorta a que los humanistas reconozcan y se comprometan con la transformación potencial de la tecnología para la enseñanza, la investigación y la escritura.

Describiendo cómo el acceso en línea a los materiales de investigación  ha cambiado la investigación,  cita la broma de un colega  que dice que el trabajo realizado antes de la aparición de los archivos digitales debería ser reconocido con una pegatina que dijera:   “crédito extra”. Ahora nos estamos moviendo en el mundo de las “Humanidades 2.0″, caracterizado por la participación en red, la colaboración y la interacción. Por ejemplo, los estudiosos podrían iniciar un ensayo de crítica y comentarios usando una herramienta como CommentPress, o podrían  colaborar en proyectos de investigación y enseñanza multinacionales y multilingües,  como el  Law in Slavery and Freedom Project.  Sin embargo, Davidson reconoce los “peligros” que plantea la tecnología de la información, en particular los de tipo monopolístico, de control corporativo de la información. Davidson  contribuye a este diálogo sobre las  humanidades digitales subrayando la importancia de una comprensión crítica de la tecnología de la información y abogando porque el mundo académico se comprometa y participe.

* En  Something Called ‘Digital Humanities‘,   Wendell Piez desafía al rechazo de William Deresiewicz a “Algo llamado humanidades digitales ” (entre otros rechazos). Piez sostiene que  al igual que en el Renacimiento  eruditos-técnicos como Aldus Manutius contribuyeron a crear la cultura de lo impreso, también los humanistas digitales se centran en la comprensión y la creación de medios digitales. A medida que reflexionamos sobre el papel de las humanidades en la sociedad, tal vez las humanidades digitales,  que  permiten tanto nuevos modos de comunicación con amplias comunidades  como reflexiones  críticas sobre esos  nuevos medios, proporcionen un modelo para la acción.

3. Comunidad y colaboración


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Según Our Cultural Commonwealth, “facilitar la colaboración” es uno de los cinco objetivos clave para la cyberinfrastructura de las humanidades . Aunque este objetivo se enfrenta a obstáculos culturales, organizativos, financieros y técnicos, varias iniciativas recientes están tratando de articular y hacer frente a estos desafíos.

Para facilitar la colaboración, Our Cultural Commonwealth exige el desarrollo de una red de centros de investigación que proporcionen tanto conocimientos técnicos como de contenidos. En A Survey of Digital Humanities Centers in the United States, Diane Zorich inventaría asuntos como la gobernabilidad, las estructuras organizativas, los modelos de financiación, las misiones, los proyectos y la investigación en los centros de DH.  Señala que  estos centros están en un momento crucial, llegando a su punto de madurez, pero indica que se enfrentan a distintos retos para mantenerse y preservar los contenidos digitales.  Zorich reconoce la labor innovadora que muchos centros de humanidades digitales han estado haciendo, pero pide una mayor coordinación entre los centros para que puedan salir de los silos que los albergan, abordando cuestiones comunes como la preservación digital y creando servicios compartidos. Esta coordinación está ya en marcha a través de grupos como  CenterNet y HASTAC,  proyectos de investigación en colaboración financiados por la NEH y otros organismos, planificación de proyectos de cyberinfrastructuras tales como Bamboo  y  asociaciones informales entre centros.

¿Cómo lograr una mayor coordinación entre los “Centros de Investigación en Humanidades” fue también el tema de la Sexta edición de  Scholarly Communications Institute (SCI), que utilizó el informe de Zorich como punto de partida para la discusión. El informe  SCI se refiere tanto a los centros tradicionales de humanidades, en cuanto se comprometen con los nuevos media y tratan de convertirse en “agentes de cambio”, como a los centros de humanidades digitales, en su lucha por “pasar de la experimentación a la normalización”  logrando la estabilidad. Según el informe, los centros de humanidades deben facilitar  que haya “mayor compromiso con los métodos”,  debatir sobre qué es lo que cuenta en el mundo académico  y coordinar sus actividades con los demás. Tengo entendido que la reunión del SCI parece estar dando resultados:  CenterNet y el Consortium of Humanities Centers and Institutes (CHCI)  están negociando una posible colaboración, como crear posdoctorados en humanidades digitales.

Asimismo, Bamboo está reuniendo a investigadores en humanidades, informática, tecnología de la información  y  bibliotecarios para discutir el desarrollo de servicios tecnológicos compartidos en apoyo de los investigadores en artes y humanidades  Desde abril de 2008, Bamboo  ha convocado tres talleres para definir las prácticas académicas, examinar los desafíos y planificar  la cyberinfrastructura de las humanidades . No he estado involucrada con Bamboo (más allá de mi asociación para añadir información a Digital Research Tools wiki), por lo que no soy la comentarista más autorizada, pero creo que la participación de una amplia comunidad académica en la definición de las necesidades y el desarrollo de servicios tecnológicos  sólo tiene sentido si evita la replicación, aprovecha los recursos comunes  y, en definitiva, como  espero, hace que sea más fácil realizar y sostener la investigación con herramientas y recursos digitales. El reto, por supuesto, es cómo pasar del dicho al hecho, sobre todo teniendo en cuenta las limitaciones económicas actuales y la expansión inevitable que supone planificar de actividades que involucran a más de 300 personas. Para hacer frente a las cuestiones de cómo aplicarlo, Bamboo  ha creado ocho working groups que se ocupan de temas como la educación, creación de redes académicas, herramientas y contenidos  o  servicios compartidos. Estoy ansiosa por ver lo que sucede con Bamboo.

Planificar la Cyberinfrastructura y coordinar las actividades entre los centros de humanidades son actividades importantes, pero jugar con las herramientas e ideas entre colegas de las humanistas digitales es divertido! (Bueno, supongo que la planificación y la coordinación puede ser divertida, pero un tipo diferente de diversión). El pasado mes de junio, el Center for New Media in History acogió su primer THATCamp (The Humanities and Technology Camp),   generado por el propio usuario y orgánicamente organizado según el sistema de  unconference (muy Web 2.0 / de código abierto). En lugar de desarrollar un programa previo a la conferencia, los organizadores pidieron a cada participante que pusiera en el blog cuáles eran sus intereses, dedicando la primera sesión a fijar las propias sesiones sobre la base de lo que los participantes querían discutir. En lugar de escuchar pasivamente a tres oradores leer sus documentos, se pidió a cada persona que  participara activamente. Los temas fueron del tipo Teaching Digital Humanities, Making Things (con el taller de Bill Turkel, Arduino ), Visualization, Infrastructure and Sustainability y el encantador  Dork Shorts, donde los THAT campistas expusieron brevemente sus proyectos. En THAT Camp comparecieron  una gran diversidad de profesores, estudiantes, bibliotecarios, programadores, técnicos de información,  financiadores, etc.  En la conferencia se utiliza la tecnología para suscitar y mantener la energía y las ideas -el blog anterior a la conferencia ayudó a los asistentes a establecer algunos de los temas de debate, y Twitter proporcionó un  backchannel durante la conferencia. Nunca he ido a una conferencia donde las personas estuvieran tan emocionados de estar allí, de manera comprometida y abierta. Apuesto a que nacieron muchas colaboraciones e ideas  brillantes en el campamento. Este año, el  THAT Camp se ampliará y tendrá lugar justo después de las Digital Humanities de 2009.

THAT Camp me enganchó a Twitter. Inicialmente era escéptica con Twitter ( ¿necesito otra forma de procastinación?), pero  he descubierto que es una muy buena manera de averiguar lo que está sucediendo en las humanidades digitales y de conectar con otras personas que tienen intereses similares. Me gusta lo que propone Barbara Ganley (via Dan Cohen):  “el blog para reflexionar, Tweet para conectar”.  Si estás interesado en Twitter, pero no sabes  cómo empezar, me gustaría sugerir que siguieras las  humanidades digitales  y a algunas de las personas que ellos  siguen. También se pueden buscar temas en search.twitter.com.  Amanda French ha escrito un par de grandes  posts acerca de Twitter como vehículo para la conversación académica, y un reciente  podcast de Digital Campus presenta una discusión entre los tweeters Dan Cohen y Tom Scheinfeldt frente al escéptico Mills Kelly.

HASTAC ofrece otro modelo para la colaboración mediante el establecimiento de una red virtual de personas y organizaciones interesadas en las humanidades digitales, patrocinio de foros en línea  (organizado por estudiantes de licenciatura y posgrado) y otras actividades. Actualmente funciona en  HASTAC un rico y animado foro sobre the future of the digital humanities a cargo de Brett Bobley, director de la NEH’s ODH. Entra!

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